Minerva Foods, una de las principales empresas del sector alimentario en Brasil, está considerando la posibilidad de cerrar su capital en la Bolsa de Valores de Brasil (B3). Esta decisión se produce en un contexto donde las acciones de la compañía han tenido un desempeño débil, acumulando una caída de casi 28% en lo que va del 2026. La noticia fue reportada por el diario O Globo, que indica que la familia Vilela de Queiroz y el fondo saudita Salic, que controlan más del 53% de las acciones, están evaluando una oferta pública de adquisición (OPA) para hacerse con el 45% restante que actualmente está en circulación en el mercado.

Para llevar a cabo esta operación, los controladores de Minerva necesitarían aproximadamente R$ 1,5 mil millones para alcanzar el quórum regulatorio mínimo de dos tercios requerido para cancelar el registro de la compañía en la bolsa. Sin embargo, si se considera un premio hipotético del 30% sobre la cotización actual, el monto podría ascender a R$ 2,3 mil millones. Este financiamiento se realizaría a través de la emisión de deuda, que sería absorbida por el propio balance de la empresa. Se estima que el proceso podría tardar entre cuatro y seis meses en completarse.

La situación actual de Minerva no es nueva; ya en 2021 se había mencionado la posibilidad de salir de la bolsa, aunque en esa ocasión no se concretó. El entorno de tasas de interés elevadas en Brasil complica aún más la situación, ya que encarece el financiamiento necesario para llevar a cabo la OPA. A pesar de esto, en el mercado de valores, las acciones de Minerva (BEEF3) han mostrado un repunte, registrando un aumento del 3,34% en la jornada del 28 de mayo, lo que sugiere un interés renovado por parte de los inversores.

El contexto de la industria alimentaria en Brasil también es relevante. Minerva adquirió las operaciones sudamericanas de Marfrig por R$ 7,5 mil millones hace dos años, lo que generó sinergias que aún no han sido completamente reconocidas por el mercado. Los controladores de Minerva creen que las acciones están subvaluadas en comparación con empresas similares, lo que podría ser un factor motivador para la OPA. Sin embargo, el desafío radica en convencer al mercado de que el potencial de crecimiento de la empresa justifica la inversión necesaria para salir de la bolsa.

A largo plazo, la salida de la B3 podría abrir la puerta a una eventual reentrada en la bolsa de valores de Arabia Saudita, un mercado que se alinea más con el perfil de inversores del grupo controlador. Esto podría ser una estrategia para diversificar y buscar un mejor valor para sus acciones. En este sentido, los inversores deben estar atentos a los próximos pasos de Minerva y cómo se desarrollará este proceso en los próximos meses, especialmente en un entorno de tasas de interés que sigue siendo un desafío para muchas empresas en Brasil.