- Las ventas en comercio y servicios cayeron 1,1% en el primer trimestre de 2026.
- Electrodomésticos y publicidad fueron los rubros más afectados, con caídas del 8,4% y 10,5% respectivamente.
- El sector de servicios tuvo un descenso más pronunciado del 6,8% en comparación con el comercio, que cayó 0,4%.
- Las microempresas sufrieron la mayor caída en ventas, con un descenso del 10,4%.
- Las expectativas de rentabilidad de los empresarios se deterioraron, con un índice que cayó de 67 a 546 puntos.
- El 48% de las empresas no prevé grandes cambios en su actividad tras la nueva reglamentación de encomiendas internacionales.
La actividad comercial y de servicios en Uruguay ha mostrado un descenso significativo en el primer trimestre de 2026, con una caída del 1,1% en las ventas reales. Este retroceso marca la primera contracción desde finales de 2023, interrumpiendo una fase de crecimiento que había comenzado en el primer trimestre de 2024. El informe de la Cámara de Comercio revela que 11 de los 15 rubros analizados experimentaron bajas en sus ventas, lo que indica un panorama preocupante para el sector.
Los rubros más afectados incluyen electrodomésticos, que sufrieron una caída del 8,4%, minimercados con un descenso del 5%, y muebles y accesorios del hogar con una baja del 4,8%. En el sector de servicios, la publicidad se vio particularmente golpeada, con una caída del 10,5%, seguida por restaurantes y confiterías que cayeron un 7,8%, y hoteles con un descenso del 4,3%. En contraste, algunos sectores mostraron un crecimiento, como informática con un aumento del 6,3% y vehículos, repuestos y combustibles con un incremento del 5,1%.
El análisis por segmentos revela que el sector de servicios tuvo una caída más pronunciada del 6,8% en comparación con el comercio, que retrocedió un 0,4%. Además, el interior del país experimentó caídas más marcadas que Montevideo, donde la baja fue del 0,8%. En términos de tamaño de las empresas, todas las categorías vieron descensos en sus ventas, siendo las microempresas las más afectadas con una caída del 10,4%, mientras que las grandes empresas retrocedieron solo un 0,2%. Esta tendencia sugiere que las pequeñas y medianas empresas están enfrentando mayores desafíos en el actual entorno económico.
Las expectativas de rentabilidad también se han deteriorado, con un índice que cayó de 67 a 546 puntos, lo que refleja un pesimismo creciente entre los empresarios. Este contexto de desaceleración se enmarca en un panorama macroeconómico complejo, donde la demanda interna no logra consolidarse y el mercado laboral parece haber alcanzado su punto máximo de crecimiento. La incertidumbre geopolítica internacional también se suma a los desafíos que enfrentan los agentes económicos, complicando aún más las decisiones de inversión y consumo.
Mirando hacia el futuro, las expectativas empresariales siguen siendo cautelosas, y se anticipa que el resto del año presentará desafíos significativos. La Cámara de Comercio ha señalado que el 48% de las empresas no prevé grandes cambios en su actividad debido a la nueva reglamentación que entró en vigor el 1 de mayo, lo que refleja un grado considerable de incertidumbre. Los inversores deberán estar atentos a cómo estos factores impacten en el consumo y en la actividad económica general, ya que cualquier cambio en la dinámica del mercado podría tener repercusiones en la región, especialmente en un contexto donde Brasil también enfrenta desafíos económicos similares.
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