El ETF de Tema ETFs, conocido como NASA, ha experimentado un crecimiento explosivo, alcanzando más de $2.6 mil millones en activos en solo 37 días de negociación. Este aumento se debe en gran parte al interés de los inversores minoristas que buscan exposición a SpaceX antes de su oferta pública inicial (IPO). La estrategia de SpaceX para permitir el acceso a los inversores minoristas a través de firmas de corretaje es inusual, ya que típicamente estas ofertas son dominadas por instituciones. El ETF NASA ofrece una alternativa viable, ya que posee acciones de SpaceX, representando aproximadamente el 7.5% de su cartera.

El fundador y CEO de Tema ETFs, Maurits Pot, ha afirmado que no hay planes de vender acciones una vez que se realice la IPO, describiendo el evento como un mero ajuste del valor de mercado. Sin embargo, NASA no es el único ETF que tiene acceso a SpaceX; otros fondos como el RONB de Ron Baron y el XOVR también incluyen acciones de la compañía. El RONB, que tiene a Tesla como su principal activo, posee cerca del 2% de SpaceX, mientras que el XOVR estima que sus acciones de SpaceX valen alrededor de $300 millones, basándose en una valoración de IPO esperada de más de $1.5 billones.

La llegada de nuevos ETFs temáticos relacionados con el espacio, como el Van Eck Space ETF (WARP) y el Global X Space Tech ETF (ORBX), sugiere que los inversores minoristas están cada vez más interesados en este sector emergente. En total, seis ETFs relacionados con el espacio se han lanzado en los últimos tres meses, lo que indica una creciente expectativa de que la industria espacial podría ser la próxima gran tendencia de inversión, similar a lo que ocurrió con la inteligencia artificial en años anteriores. Sin embargo, no todos los ETFs son iguales; la calidad y la composición de los fondos varían significativamente, lo que requiere una diligencia debida por parte de los inversores.

Los ETFs más establecidos en este ámbito, como el Procure Space ETF (UFO) y el ARK Space and Defense Innovation ETF (ARKX), incluyen una variedad de acciones que abarcan desde empresas de exploración espacial hasta nombres en el sector de defensa. La concentración de activos en estos fondos puede ser un riesgo, ya que algunos pueden tener hasta 30 o 50 holdings, lo que podría llevar a una mayor volatilidad. La gestión activa del fondo NASA, que tiene una relación de gastos netos del 0.87%, contrasta con otros ETFs que siguen índices y tienen tarifas más bajas, como el ORBX y el ROKT.

La volatilidad es un riesgo inherente en el mercado espacial, evidenciado por el reciente incidente de explosión en la plataforma de lanzamiento del cohete New Glenn de Blue Origin. Los inversores deben estar preparados para fluctuaciones significativas, ya que la industria está en sus primeras etapas y algunas empresas podrían no sobrevivir. A medida que SpaceX se prepara para su IPO, será crucial observar cómo los ETFs se adaptan a la nueva dinámica del mercado y cómo se revalorizan las acciones de las empresas involucradas en el sector espacial. La atención se centrará en la fecha de la IPO y en cómo afectará a la valoración de los ETFs que poseen acciones de SpaceX.