Nucleoeléctrica Argentina (NASA) ha dado un paso significativo al institucionalizar la comercialización de servicios e insumos para centrales nucleares, creando una nueva unidad de negocio que operará en paralelo a su actividad principal de generación de electricidad. Este movimiento busca posicionar a la empresa como un líder regional e internacional en la exportación de estos servicios, un área que hasta ahora había sido subexplotada. La modificación en el estatuto de la empresa fue aprobada en una asamblea de accionistas, donde se incluyó la prestación de servicios como un nuevo objetivo social, aunque aún no se ha definido un nombre para esta unidad.

La creación de esta nueva unidad de negocio se da en un contexto donde NASA ha enfrentado críticas por denuncias de sobreprecios en sus licitaciones y por gastos excesivos en productos y servicios no relacionados con la industria nuclear. Además, los sindicatos del sector han expresado su preocupación por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Este nuevo enfoque busca no solo mejorar la rentabilidad de la empresa, sino también responder a las críticas y mejorar la imagen pública de NASA.

Nucleoeléctrica opera actualmente las centrales Atucha I, Atucha II y la central de Embalse. La nueva unidad de negocio se centrará en la comercialización de servicios en momentos de menor actividad, como durante las paradas programadas de las centrales. Un ejemplo de esta estrategia se observó el año pasado, cuando la empresa envió personal a trabajar en una central en Corea del Sur. Este enfoque busca maximizar los recursos y generar ingresos adicionales en un mercado que, a nivel internacional, presenta un crecimiento significativo en la construcción y extensión de vida de centrales nucleares.

Con la reciente desregulación del mercado eléctrico, el gobierno argentino ha permitido a Nucleoeléctrica disponer de las ganancias obtenidas por la generación eléctrica, lo que representa un cambio importante en la política de utilidades de empresas estatales. Esto se formalizó a través del decreto 450/25, que modificó la ley 24.065, permitiendo a NASA repartir dividendos. Este cambio es parte de un proceso más amplio que incluye la privatización parcial de la compañía, donde se prevé que el 44% del paquete accionario sea cedido al capital privado, mientras que el Estado mantendrá el control con un 51% de las acciones.

La experiencia de NASA en la ingeniería y construcción de reactores nucleares, adquirida a través de proyectos como la finalización de Atucha II y la extensión de vida de Embalse, le otorga una ventaja competitiva en el mercado internacional. La empresa ha desarrollado capacidades únicas que le permiten ofrecer servicios tanto para centrales CANDU como PWR. Hasta ahora, ha brindado servicios a países como China, Canadá, Brasil, Corea del Sur y España, aunque muchos de estos servicios se realizaron en el marco de acuerdos de intercambio, no comerciales. Con la nueva unidad de negocio, NASA busca establecer un perfil comercial más claro en sus exportaciones.

De cara al futuro, la empresa está mirando con interés las oportunidades en Brasil, un mercado que ha mostrado un crecimiento en la actividad nuclear. Además, NASA busca participar en la extensión de vida de las unidades CANDU 1 y 2 en la central nuclear de Cernavoda, Rumania. Este enfoque en la internacionalización y la diversificación de ingresos podría ser clave para mejorar la situación financiera de la empresa y, por ende, su capacidad para enfrentar los desafíos internos y externos que se le presentan.