El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha cancelado casi en su totalidad el tramo activado del swap con China, devolviendo un total de 4.300 millones de dólares al Banco Popular de China. Este movimiento ha dejado un remanente de solo 675 millones de dólares, marcando un mínimo histórico en el uso de este acuerdo bilateral. Originalmente, el swap había sido firmado por un total de 19.000 millones de dólares, de los cuales Argentina había utilizado aproximadamente 5.000 millones durante la gestión de Sergio Massa como Ministro de Economía.

Esta decisión se enmarca dentro de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del gobierno de Estados Unidos, que habían solicitado a Argentina terminar con el uso del swap chino. A pesar de que la línea de crédito sigue disponible, el tramo activado ha caído a niveles que no se habían visto antes. La presión de Washington se intensificó entre septiembre y octubre del año pasado, coincidiendo con la campaña electoral en Argentina, cuando se aprobó asistencia financiera a cambio de cerrar el swap con China.

El acuerdo de swap con Estados Unidos, firmado el 18 de octubre del año pasado por un total de 20.000 millones de dólares, se activó en un tramo de 2.500 millones que fue cancelado antes del cierre del ejercicio fiscal con un préstamo del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Esta asistencia fue crucial para controlar el tipo de cambio y resultó fundamental para que el oficialismo lograra ganar las elecciones de medio término. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las exigencias se hicieron más explícitas, lo que llevó al gobierno argentino a acelerar la devolución de los yuanes.

El impacto de esta reducción en el swap es significativo, ya que implica una pérdida de liquidez para el BCRA. Aunque las reservas brutas se mantienen en niveles similares, el BCRA ha perdido 4.400 millones de yuanes que antes podía utilizar para intervenir en el mercado de cambios. Esto significa que, aunque la cifra todavía figura en las reservas brutas, ya no estará disponible para su uso inmediato en el mercado cambiario, lo que podría generar tensiones adicionales en un contexto donde la estabilidad del tipo de cambio es crítica para la economía argentina.

A futuro, es importante monitorear cómo esta reducción en el swap afectará la capacidad del BCRA para manejar la volatilidad del tipo de cambio y las reservas. El acuerdo original, que fue renovado en 2023 y 2024, tiene un vencimiento que se aproxima, lo que podría llevar a nuevas negociaciones con el FMI y otros actores internacionales. La fecha de vencimiento del entendimiento inicial es el 6 de agosto de 2026, y es probable que el gobierno argentino busque alternativas para mantener la liquidez en un entorno financiero cada vez más exigente.