Miles de mujeres marcharon en la Ciudad de México el pasado domingo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, para exigir justicia ante la alarmante tasa de feminicidios y desapariciones en el país. Con consignas como 'Ni una hija menos' y 'No llegamos todas', las manifestantes denunciaron la violencia de género que persiste en México, donde se reporta que aproximadamente diez mujeres son asesinadas cada día, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La movilización, que se llevó a cabo por segundo año bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, reunió a diversas generaciones, desde adolescentes que marchaban por primera vez hasta mujeres con años de experiencia en el activismo. Este año, se hicieron esfuerzos por incluir las voces de las juventudes feministas, quienes demandan atención a temas como el aborto, la autonomía corporal y el acceso a servicios de salud, en un contexto donde los discursos antiderechos están en aumento a nivel global.

Las protestas no solo se limitaron a la capital, sino que se extendieron a otras regiones del país, donde se registraron momentos de tensión, como en Oaxaca, donde las manifestantes derribaron vallas metálicas colocadas para proteger edificios gubernamentales. En Durango, las mujeres exigieron la despenalización del aborto y denunciaron la falta de acción legislativa, mientras que en Tabasco se realizó una marcha inclusiva en memoria de una estudiante que sufrió bullying.

Estos eventos resaltan la creciente preocupación por la seguridad de las mujeres en México y la necesidad de políticas públicas efectivas para abordar la violencia de género. En un país con más de 130,000 personas desaparecidas, de las cuales una cuarta parte son mujeres, la presión sobre el gobierno para actuar se intensifica, lo que podría tener implicaciones en la estabilidad social y política del país.