México se encuentra en medio de una transición demográfica que está transformando la estructura social y económica del país. El envejecimiento de la población, la disminución en el tamaño de los hogares y el aumento de la participación femenina en el mercado laboral están redefiniendo lo que se conoce como la economía del cuidado. Este sector, que incluye actividades como la educación infantil y el acompañamiento a personas mayores o con discapacidades, representa un asombroso 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, según datos del INEGI. Esta cifra no solo supera a muchas industrias tradicionales, sino que también resalta la importancia de estas labores en el bienestar colectivo y el crecimiento económico de México.

La economía del cuidado no es solo un tema privado que se maneja en el hogar; es un asunto que afecta a toda la sociedad. El Foro Económico Mundial ha señalado que este sector no solo impulsa la productividad, sino que también mejora la salud pública y promueve una participación laboral más equilibrada. En este sentido, el gobierno mexicano ha comenzado a reconocer la importancia de estas actividades, asignando por primera vez un presupuesto federal que contempla el cuidado como un eje de política pública relevante, con una asignación equivalente al 1.2% del PIB para 2026. Esta medida es un paso significativo hacia la formalización y mejora de las condiciones laborales en este sector.