La industria del gaming ha alcanzado un hito significativo en 2023, generando más de 180,000 millones de dólares en ingresos globales, según datos de Newzoo. Este crecimiento es notable, especialmente considerando que se proyecta que los ingresos superen los 205,000 millones de dólares antes de que finalice esta década. Sin embargo, a pesar de su madurez y su vasta audiencia, el sector enfrenta desafíos estructurales en la gestión de su narrativa, lo que puede afectar su reputación y, en consecuencia, sus ingresos.

Uno de los aspectos más intrigantes del ecosistema de gaming es que los activos de mayor valor reputacional de las compañías no residen en sus salas de prensa, sino en sus personajes y comunidades. Figuras icónicas como Master Chief y Lara Croft han cultivado un capital de marca que rivaliza con el de productos de consumo masivo. Este capital es medible y real, pero a menudo no está bajo el control del área de comunicaciones corporativas, lo que crea una desconexión entre la reputación institucional y la de la propiedad intelectual (IP).