- Los spreads de crédito en Brasil se han cerrado significativamente, pasando del 0,95% al 0,75% en las últimas semanas.
- La relación deuda líquida/Ebitda de las empresas brasileñas ha aumentado de 1,9 a 2,5 veces desde 2022.
- El Bradesco BBI no anticipa grandes sorpresas negativas entre las principales compañías del país.
- Se espera que las emisiones externas de bonos brasileños alcancen entre 30 y 35 mil millones de dólares en 2024.
- El calendario de vencimientos de deuda se considera manejable, con pocos pagos concentrados en 2026 y 2027.
El mercado de crédito privado en Brasil ha experimentado un cambio significativo en las últimas semanas, con una notable reducción en los spreads que habían alcanzado niveles preocupantes. Felipe Thut, director del Bradesco BBI, indicó que desde hace tres semanas se ha observado un cierre considerable de estos spreads, que habían aumentado debido a una serie de eventos de crédito que generaron incertidumbre entre los inversores. Durante el periodo de mayor tensión, los spreads llegaron a rozar el 0,95%, pero actualmente se han estabilizado en torno al 0,75%, lo que sugiere una recuperación de la confianza en el mercado, aunque de manera selectiva y sin llegar a los niveles de euforia de ciclos anteriores.
El estrés en el mercado de crédito no fue tanto un reflejo de la turbulencia global, sino más bien un ajuste interno en la percepción del riesgo. La relación deuda líquida/Ebitda de las empresas brasileñas ha aumentado de 1,9 veces en 2022 a aproximadamente 2,5 veces en la actualidad, lo que ha llevado a los inversores a recalibrar su evaluación del riesgo. Sin embargo, Thut subraya que el problema no radica tanto en el volumen de la deuda, sino en el costo de mantenerla en un entorno de tasas de interés elevadas. Esto ha generado una presión adicional sobre las empresas, que deben gestionar sus gastos financieros en un contexto de tasas altas.
A pesar de las preocupaciones sobre posibles eventos de recuperación judicial que podrían afectar la liquidez del mercado, el Bradesco BBI no prevé grandes sorpresas negativas entre las principales compañías. Muchos de los casos recientes de problemas financieros ya mostraban señales de deterioro, lo que permitió a los inversores anticipar la situación. Además, la mayoría de las empresas ha utilizado la ventana de spreads más bajos entre 2024 y 2025 para reestructurar sus pasivos, lo que ha aliviado la presión a corto plazo sobre su flujo de caja. Esto ha llevado a una mejora en el calendario de vencimientos, que ahora se considera relativamente manejable, con pocos pagos concentrados en 2026 y 2027.
En términos de implicancias para los inversores, el Bradesco BBI señala que el mercado de bonos sigue siendo atractivo, especialmente para emisores de alta calidad. Se espera que las emisiones externas de empresas brasileñas alcancen entre 30 y 35 mil millones de dólares en 2024, lo que refleja un apetito resiliente por el crédito brasileño a pesar de las condiciones globales. Esta tendencia podría ofrecer oportunidades para los inversores argentinos que buscan diversificar sus carteras en un entorno de tasas de interés en aumento.
De cara al futuro, es crucial observar cómo evoluciona la trayectoria de la Selic y la calidad del crédito corporativo en Brasil. Aunque las elecciones de 2026 generan cierta inquietud, el Bradesco BBI no anticipa un riesgo generalizado de presión financiera en las grandes empresas. La atención de los inversores deberá centrarse en la capacidad de las empresas para manejar sus estructuras de deuda en un entorno de tasas altas y en la aparición de nuevos eventos que puedan afectar la confianza del mercado.
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