Las debêntures incentivadas, instrumentos populares para quienes buscan renta fija sin pagar impuesto a la renta, han experimentado una notable volatilidad en el último año. En 2025, la publicación de la Medida Provisoria 1303, que amenazaba con imponer un 5% de IR sobre los rendimientos de estos títulos, llevó a una compra masiva por parte de los inversores. Esto resultó en una distorsión del mercado, donde los papeles llegaron a ofrecer rendimientos inferiores a los de títulos del gobierno con riesgo comparable, lo que generó una burbuja en el precio de estos activos.

A pesar de que la medida fue derogada en octubre de 2025 y la isención de impuestos fue mantenida, el daño ya estaba hecho. Los inversores que habían adquirido estos papeles a precios inflados se encontraron en una situación complicada cuando el mercado se ajustó. En marzo de 2026, los pedidos de recuperación extrajudicial de grandes empresas como Raízen y Grupo Pão de Açúcar desataron una ola de rescates en fondos de crédito privado, con una salida estimada de R$ 30 mil millones solo en abril. Este evento evidenció la fragilidad de los títulos que habían sido sobrevalorados.

Con el mercado comenzando a estabilizarse en mayo, se observan dos tendencias distintas en el rendimiento de las debêntures. Aquellas ligadas al CDI, la tasa de referencia del mercado de renta fija, han casi eliminado la desventaja acumulada en lo que va del año, mientras que las incentivadas de plazos más largos aún presentan un rezago significativo, acumulando una diferencia de casi dos puntos porcentuales en comparación con el CDI. Esta disparidad ha comenzado a atraer la atención de gestoras de fondos, que ven en este ajuste de precios una oportunidad de inversión.

La gestora Kinea ha señalado que el reciente cierre de los spreads es un indicativo positivo, sugiriendo que el mercado podría estar en el inicio de una fase de compresión de precios. Históricamente, turbulencias similares en 2020 y 2023 fueron seguidas por períodos de rendimiento positivo para los fondos de crédito. Sin embargo, la gestora Sparta ha optado por ser más cautelosa, manteniendo su fondo cerrado para nuevos aportes hasta que se estabilicen las salidas de fondos.

Para los inversores, la situación actual presenta una oportunidad interesante, especialmente en el sector de infraestructura, que ofrece una protección robusta gracias a sus ingresos regulados y ajustados por inflación. Las debêntures incentivadas pueden complementar una cartera que ya incluye títulos públicos, equilibrando el riesgo y el retorno. Con la Selic en 14,5%, la isención de IR se vuelve un factor crucial en la rentabilidad de estas inversiones. A medida que el mercado se ajusta y los precios de las nuevas emisiones comienzan a bajar, aquellos que ingresen ahora podrían beneficiarse de un retorno significativo en el futuro, siempre que se maneje adecuadamente el riesgo asociado.