- La demanda real de pesos cayó un 13% desde julio de 2025, impactando la inflación.
- El M2 Transaccional se redujo un 14% en términos reales, reflejando la falta de confianza en el peso.
- El gasto primario del Estado disminuyó un 5,6% en términos reales interanuales, afectando la economía.
- La dolarización de carteras ha aumentado, pero el tipo de cambio ha comenzado a bajar, moderando su efecto inflacionario.
- El BCRA busca aumentar la oferta de dinero, pero la efectividad en la reducción de tasas y reactivación del crédito es limitada.
Desde julio de 2025, la demanda real de pesos ha experimentado una caída del 13%, un fenómeno que ha contribuido a la aceleración inflacionaria en Argentina. Informes de la city revelan que, tras varios meses de descenso, se ha comenzado a observar una leve recuperación en la preferencia por el peso, lo que podría moderar las expectativas inflacionarias en el futuro. Sin embargo, el Gobierno aún no vislumbra un repunte significativo en la demanda de dinero, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas monetarias implementadas hasta ahora.
La caída en la demanda de dinero se ha reflejado en una disminución del 14% en los Medios de Pago Transaccionales (M2 Transaccional) en términos reales desde julio de 2025. Esta contracción coincide con un periodo de incertidumbre política y económica, marcado por las elecciones legislativas y un aumento en el tipo de cambio oficial. A pesar de que el nivel de M2T se mantiene un 35% por encima de los mínimos registrados durante la aceleración inflacionaria de fines de 2023 y principios de 2024, sigue siendo bajo en comparación con promedios históricos. Esto sugiere que la confianza en el peso como medio de ahorro y transacción sigue siendo frágil.
El análisis de MegaQM también destaca que la baja en la demanda de dinero ha llevado a un aumento en la dolarización de carteras, lo que ha impactado directamente en la inflación, especialmente en los precios de productos importados. Sin embargo, en los últimos meses, con el tipo de cambio en descenso, este efecto parece haber disminuido. Actualmente, los precios están un escalón por encima de la suba del tipo de cambio, lo que indica que los ajustes ya se han trasladado a los precios, especialmente en los productos regulados.
El deterioro del poder adquisitivo de los hogares, debido a la caída del empleo, la reducción del salario real y el freno del crédito, ha contribuido a la debilidad de la demanda. El gasto primario del Estado ha caído a un ritmo real interanual del 5,6%, lo que indica que tanto el consumo privado como el gasto público están en retroceso. Esta situación limita la capacidad de las empresas para trasladar aumentos de costos, ya que la demanda no es suficiente para absorber tales incrementos.
A futuro, la recuperación de la demanda de dinero dependerá de la estabilidad económica y de la efectividad de las políticas monetarias. Santiago Bausili, presidente del BCRA, ha señalado que hay indicios de una posible recuperación en la demanda de dinero, pero también ha advertido que la baja de tasas de interés debe ser compatible con la apreciación del tipo de cambio. Los inversores deberían estar atentos a la evolución de la inflación y al comportamiento del tipo de cambio, especialmente en el contexto de la política monetaria del BCRA y su impacto en la economía real durante el resto de 2026.
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