La reciente desaceleración de la inflación en Argentina, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2,6% en abril, ha tenido un impacto significativo en el esquema cambiario del Gobierno. Este dato ha permitido establecer un nuevo techo para las bandas cambiarias que se aplicará en junio, lo que sugiere que el dólar oficial mayorista podría llegar a $1.806,45 hacia finales de ese mes, sin intervención del Banco Central. Actualmente, el tipo de cambio oficial se encuentra en torno a $1.391, mientras que el límite superior de la banda cambiaria se sitúa en aproximadamente $1.729,14, lo que implica una diferencia superior al 24% entre ambos valores.

El sistema cambiario implementado por el ministro de Economía, Luis Caputo, ajusta mensualmente el límite superior del tipo de cambio en función de la inflación reportada por el INDEC. Sin embargo, existe un desfase de dos meses entre la publicación del dato inflacionario y su aplicación, lo que significa que el IPC de abril influirá directamente en las bandas cambiarias de junio. Este mecanismo busca un ajuste gradual del tipo de cambio, pero también plantea riesgos si el dólar se acerca demasiado al techo establecido.

En caso de que el tipo de cambio mayorista supere el límite fijado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se verá obligado a intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para evitar movimientos bruscos que puedan desestabilizar la economía. Una fuerte apreciación del dólar podría trasladarse rápidamente a los precios, lo que complicaría el objetivo del Gobierno de mantener la inflación por debajo del 2% mensual. Por lo tanto, tanto el Ministerio de Economía como el BCRA han adoptado una política monetaria y fiscal restrictiva, complementada con intervenciones indirectas para contener las expectativas inflacionarias.

Desde enero de 2026, el BCRA ha acumulado más de USD 8.000 millones en compras de divisas, superando las 87 ruedas consecutivas con saldo comprador. Abril fue el mes más activo, con adquisiciones cercanas a USD 2.769 millones. Sin embargo, una parte de estas reservas se ha destinado a cubrir pagos de deuda y compromisos internacionales, lo que ha limitado el crecimiento neto de las reservas. Las proyecciones oficiales estiman que las compras del BCRA podrían cerrar el año entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo de la entrada de dólares y de la demanda de pesos en la economía local.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución del tipo de cambio y a las decisiones del BCRA en torno a la política cambiaria. La próxima publicación del IPC en mayo será crucial para determinar el nuevo techo de las bandas cambiarias y, por ende, el comportamiento del dólar mayorista en los próximos meses. Además, el seguimiento de las reservas del BCRA y su capacidad para intervenir en el mercado será fundamental para evaluar la estabilidad cambiaria en el corto y mediano plazo.