El reciente dato de inflación de abril, que se ubicó en 2,6%, marca una tendencia a la baja en comparación con los meses anteriores, siendo este el nivel más bajo desde noviembre del año pasado. Sin embargo, a pesar de esta desaceleración, el plazo fijo tradicional en pesos sigue enfrentando una renta negativa, lo que plantea interrogantes sobre su atractivo como inversión. Actualmente, los depósitos a plazo fijo en bancos líderes ofrecen tasas nominales anuales (TNA) que oscilan entre el 15% y el 19,5%, lo que se traduce en rendimientos mensuales de entre 1,23% y 1,6%. Esto significa que, a pesar de la baja inflación, el rendimiento real de estos depósitos sigue por debajo del aumento de precios en la economía.

La situación del plazo fijo se complica aún más al considerar que, incluso en bancos más pequeños que ofrecen tasas más altas para atraer depósitos, el interés máximo no supera el 24% de TNA, lo que se traduce en una renta mensual de apenas 1,97%. La inflación ha superado a los rendimientos de los plazos fijos durante varios meses, lo que ha llevado a muchos ahorristas a buscar alternativas más rentables. Sin embargo, algunos economistas sugieren que la tendencia a la baja en la inflación podría equilibrar la situación en los próximos meses, acercando los rendimientos de los plazos fijos a la inflación.

El contexto actual muestra que, a pesar de la renta negativa del plazo fijo, este instrumento sigue siendo más atractivo que la compra de dólares, que es otra opción popular entre los ahorristas. En lo que va de mayo, el dólar mayorista ha subido apenas un 0,1%, mientras que el dólar blue ha caído alrededor del 4,5%. En contraste, el plazo fijo tradicional ha registrado un rendimiento cercano al 9% en lo que va del año, lo que lo coloca en una posición más favorable en comparación con la devaluación del peso frente al dólar. Esto sugiere que, aunque el plazo fijo no esté rindiendo lo suficiente como para mantener el poder adquisitivo, sigue siendo una opción más segura que la compra de divisas en este momento.

Las proyecciones de inflación para los próximos meses son optimistas, con expectativas de que el IPC se ubique en 2,3% para mayo y continúe disminuyendo hasta llegar a 1,8% en agosto. Esto podría permitir que los rendimientos de los plazos fijos se acerquen más a la inflación, aunque todavía se anticipa que seguirán siendo negativos en el corto plazo. La baja en la inflación podría dar un respiro a los ahorristas, pero la realidad es que la tasa de interés de los plazos fijos no parece estar en condiciones de aumentar significativamente, dado que los bancos son reacios a expandir su cartera de préstamos debido a los altos niveles de morosidad.

En resumen, aunque el plazo fijo tradicional ha estado perdiendo poder adquisitivo, la reciente desaceleración de la inflación podría ofrecer una oportunidad para que este instrumento recupere parte de su atractivo en los próximos meses. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a la evolución de las tasas de interés y la inflación, así como a la situación del mercado cambiario, que sigue siendo un factor determinante en la toma de decisiones de inversión. La clave estará en observar cómo se comportan las tasas de interés en relación con la inflación y si los bancos comienzan a ofrecer rendimientos más competitivos en sus plazos fijos.