Uruguay ha implementado reformas significativas en su sistema tributario a través de la Ley de Presupuesto quinquenal, que incluye un nuevo impuesto global del 15% para multinacionales. Este cambio se alinea con las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y ha generado preocupación entre los argentinos que se han trasladado al país vecino buscando un entorno fiscal más seguro. La nueva normativa también establece límites al tax holiday, un régimen que había atraído a muchos inversores argentinos, y modifica la tributación sobre las rentas inmobiliarias y las ganancias de capital generadas en el exterior.

La Ley 20.446 amplía la base imponible al incluir no solo los rendimientos de capital mobiliario, como dividendos e intereses, sino también los rendimientos de capital inmobiliario y las ganancias de capital por ventas. A pesar de que la reglamentación de estas reformas se publicó recientemente, aún falta claridad sobre aspectos cruciales, como la letra chica del impuesto global y las nuevas reglas del tax holiday, lo que mantiene a muchos contribuyentes en un estado de incertidumbre.

Los especialistas advierten que el nuevo decreto marca un cambio de paradigma en la tributación de las rentas del exterior, obligando a los contribuyentes a revisar sus estructuras patrimoniales y vehículos de inversión. Nicolás May, socio de MXA, señala que el enfoque ahora se centra no solo en el momento de distribución de las rentas, sino también en quién las genera y cómo se imputa al beneficiario final. Esto implica que los contribuyentes deben prestar atención a los detalles de la documentación y la acreditación de impuestos pagados, lo que podría complicar la situación para quienes no estén preparados.

El impacto de estas reformas es amplio, afectando tanto a personas físicas residentes con activos en el exterior como a estructuras patrimoniales internacionales y fideicomisos. Además, las instituciones financieras y otros operadores que actúan en Uruguay por cuenta de terceros también se verán obligados a adaptarse a las nuevas exigencias. La fecha de implementación del decreto está fijada para el 1 de enero de 2026, lo que significa que los contribuyentes tienen tiempo para ajustar sus estrategias, pero también implica que muchas decisiones deben tomarse pronto.

Por otro lado, el futuro del tax holiday sigue siendo incierto. Aunque se espera que la reglamentación se publique pronto, muchos contribuyentes están presentando sus declaraciones bajo el régimen anterior, lo que podría llevar a complicaciones si las nuevas reglas son significativamente diferentes. Los cambios fiscales en Uruguay podrían hacer que el país sea menos atractivo para los argentinos que buscan un refugio fiscal, aunque aún conserva ventajas como la seguridad y la estabilidad cambiaria. Estar al tanto de estos desarrollos es crucial para quienes operan en la región y buscan maximizar sus beneficios fiscales.