México ha intensificado las medidas de control sobre aplicaciones de transporte como Uber y DiDi en sus aeropuertos, justo a un mes de la Copa del Mundo 2026. Esta decisión ha generado complicaciones para los viajeros, ya que las autoridades aeroportuarias han comenzado a aplicar multas y retirar unidades de estas plataformas. Esteban Illades, director de comunicaciones corporativas de Uber México, ha señalado que la compañía opera en más de 700 aeropuertos a nivel mundial, pero que las restricciones más severas se están viendo únicamente en México en este momento. A medida que se acerca el evento deportivo, el despliegue de la Guardia Nacional en los aeropuertos se ha reforzado, lo que ha llevado a un aumento en la presión sobre los conductores de estas aplicaciones.

Las concesionarias de taxis en los aeropuertos de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, han solicitado la intervención de la Guardia Nacional para limitar la operación de Uber y DiDi, argumentando que estas plataformas no enfrentan las mismas regulaciones que los taxis tradicionales. Los taxistas consideran que hay una competencia desleal, ya que las aplicaciones no pagan derechos aeroportuarios ni cumplen con las estrictas licencias federales que rigen al sector tradicional. Esta situación se ha visto agravada por la saturación de las zonas de ascenso, que están en proceso de renovación debido a las obras previas al Mundial.

El almirante Juan José Padilla, encargado del aeropuerto Benito Juárez, ha indicado que se están buscando soluciones para designar zonas específicas de ascenso para los usuarios de aplicaciones. Sin embargo, estas nuevas zonas podrían implicar caminatas más largas para los pasajeros, lo que podría afectar la experiencia de los viajeros. Aunque el 80% de las obras en el aeropuerto se espera que estén finalizadas para finales de mayo, el resto se pospondrá hasta después del Mundial en julio. Este tipo de regulaciones son comunes en otros aeropuertos del mundo, donde se separa a los pasajeros de aplicaciones de los usuarios de taxis tradicionales.

Las medidas más estrictas han provocado protestas de algunos conductores de aplicaciones en ciudades como Ciudad de México y Guadalajara. Uber ha obtenido una orden judicial que impide sanciones a sus conductores en todo el país, aunque la Guardia Nacional ha afirmado que esta orden no se aplica a los aeropuertos. Por su parte, DiDi también ha solicitado que se establezcan normas locales más claras para operar de manera ordenada y colaborativa. La falta de claridad en la regulación ha llevado a una situación de incertidumbre para ambas plataformas, lo que podría afectar su operativa y, en consecuencia, su rentabilidad.

De cara al futuro, es crucial monitorear cómo evolucionan las regulaciones en torno a Uber y DiDi en México, especialmente con la llegada del Mundial. Las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían sentar un precedente para el funcionamiento de estas aplicaciones en el país. Además, la presión de los taxis tradicionales y las autoridades podría llevar a cambios significativos en el modelo de negocio de las plataformas de transporte, lo que podría tener repercusiones en otros mercados de la región, incluyendo Argentina, donde la competencia entre taxis y aplicaciones también es un tema candente.