- Se espera un aumento significativo en la liquidación de divisas del agro en las próximas semanas.
- El FMI desembolsará USD 1.000 millones, lo que podría fortalecer la estabilidad cambiaria.
- El BCRA ha reducido su compra de reservas, pasando de USD 149 millones diarios en abril a USD 66 millones en mayo.
- La tasa de interés se sitúa en torno al 2%, pero enfrenta presiones por la inflación, que es del 2,6%.
- Analistas advierten que la oferta de divisas del agro podría moderarse hacia mediados de año, afectando la estabilidad cambiaria.
- La política monetaria del BCRA busca controlar el tipo de cambio, pero enfrenta desafíos ante la inflación y la demanda de importaciones.
En la segunda mitad de mayo, se anticipa un incremento significativo en la oferta de divisas en Argentina, impulsado por la liquidación de productos agropecuarios. Este fenómeno se complementará con un desembolso de USD 1.000 millones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se espera sea aprobado en la próxima reunión de su Directorio. La llegada de estos fondos y el aumento en la liquidación del agro generan expectativas de estabilidad cambiaria en el corto plazo, aunque surgen interrogantes sobre el comportamiento del mercado una vez que termine la estacionalidad de la cosecha gruesa.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha estado desacelerando la compra de reservas en un contexto donde los préstamos en dólares, que requieren la liquidación de divisas, han mostrado signos de moderación. En abril, la autoridad monetaria adquirió un promedio diario de USD 149 millones, cifra que disminuyó a USD 66 millones en mayo. Sin embargo, la semana pasada se observó un repunte, alcanzando nuevamente los USD 99 millones, aunque aún por debajo de los niveles máximos de abril. Este comportamiento sugiere un ajuste en la dinámica de oferta y demanda de divisas en el mercado.
Analistas de la consultora 1816 han señalado que se espera una consolidación de la curva de liquidación en forma de V, lo que implica que en las próximas semanas se podría ver un aumento considerable en la liquidación de productos agropecuarios, especialmente derivados de la soja. Por su parte, LCG ha destacado que el carry trade se encuentra en una posición favorable, con expectativas de devaluación en futuros de apenas 1,8% y una tasa de interés en torno al 2%. Esto sugiere que la estabilidad cambiaria podría mantenerse en el corto plazo, al menos hasta que se moderen las liquidaciones del agro.
Sin embargo, desde el área de Research de Inviu advierten que, a medida que avance el año, podría haber una disminución en los flujos de divisas provenientes del sector agropecuario. Esto podría reducir la oferta de dólares que ha permitido sostener la apreciación cambiaria y la baja de tasas de interés en los últimos meses. Además, una posible recuperación de la actividad económica podría reactivar la demanda de importaciones, lo que a su vez podría generar presión sobre el tipo de cambio y las tasas en pesos. Este escenario plantea un desafío para el gobierno, que ha estado dependiendo de la oferta de divisas del agro para mantener la estabilidad económica.
La situación actual resalta la importancia de la política monetaria del BCRA, que ha estado utilizando la compra de divisas para controlar la inflación y las tasas de interés. Sin embargo, la relación entre el tipo de cambio y la tasa de interés es compleja, ya que ambos son variables endógenas. La tasa de interés, que actualmente se sitúa en un nivel que podría considerarse bajo frente a la inflación, tiene un piso en torno al 20% que el BCRA paga a los bancos por sus pases de cortísimo plazo. Esto sugiere que cualquier intento de reducir aún más las tasas podría estar limitado por el temor a que una eventual devaluación del peso se traduzca en un aumento de precios.
A medida que se acerque la mitad del año, será crucial observar cómo se desarrollan las liquidaciones del agro y el impacto que esto tendrá en la oferta de divisas. Los próximos meses serán decisivos para evaluar si la estabilidad cambiaria puede sostenerse a largo plazo, especialmente si se considera la posibilidad de un aumento en la demanda de importaciones. La aprobación del desembolso del FMI también será un evento clave a monitorear, ya que podría influir en la confianza del mercado y en las expectativas de los inversores sobre la economía argentina.
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