La empresa Compass, controlada por Cosan (CSAN3), se prepara para marcar el primer IPO significativo en la bolsa brasileña (B3) desde 2021. La oferta pública inicial se prevé que se precifique hoy, 7 de mayo, y su debut en el mercado está programado para el próximo lunes, 11 de mayo. La compañía ha establecido un rango de precios entre R$ 28 y R$ 35 por acción, lo que podría significar una valoración total de entre R$ 20 y R$ 25 mil millones, dependiendo de la demanda. Se estima que la operación podría movilizar hasta R$ 2,9 mil millones, con una fuerte participación de inversores extranjeros, lo que sugiere un renovado interés en el mercado de capitales brasileño.

La Compass se presenta con una propuesta que combina la estabilidad de activos regulados en infraestructura con un potencial de crecimiento en el mercado libre de gas natural en Brasil. Este IPO es significativo no solo por su tamaño, sino también porque representa un cambio en la tendencia de los IPOs en Brasil, que habían estado ausentes durante casi cinco años. La compañía, que se formó en 2020 tras la adquisición de Comgás por parte de Cosan, opera en un sector que representa aproximadamente el 40% del consumo de gas canalizado en Brasil, lo que la posiciona como un jugador clave en la industria.

Desde la aprobación del Nuevo Marco del Gas en 2021, que busca diversificar el mercado y reducir la dependencia de Petrobras (PETR4), el sector ha estado en una fase de transformación. La Compass, a través de su subsidiaria Edge, está bien posicionada para aprovechar esta apertura, ya que ha logrado captar alrededor del 25% del mercado libre de gas, con un crecimiento notable en el volumen comercializado. Este contexto regulatorio y de mercado favorable ha generado expectativas positivas entre los analistas, quienes ven en la combinación de generación de caja estable y oportunidades de crecimiento un atractivo para los inversores.

Sin embargo, los inversores deben tener en cuenta ciertos riesgos asociados con la operación. La alavancaje de la compañía podría ser un factor a considerar, ya que su plan de expansión requerirá inversiones significativas en los próximos años, lo que podría aumentar el riesgo de ejecución. Además, aunque la empresa destaca la estabilidad regulatoria, una parte importante de su flujo de caja depende de las reglas de concesión y posibles revisiones tarifarias, lo que introduce un riesgo regulatorio en el horizonte. A pesar de estos desafíos, la percepción general es que el IPO llega en un momento propicio para los activos vinculados a la infraestructura y la transición energética.

Con la expectativa de que el precio de las acciones se sitúe entre R$ 42 y R$ 44, lo que representaría un potencial de valorización de entre el 20% y el 57% respecto al rango indicativo, los inversores están atentos a cómo se desarrollará la demanda en el mercado. La participación inicial de solo el 15,3% de las acciones en circulación podría limitar la liquidez, lo que es un aspecto a monitorear. A medida que se acerca la fecha de debut, será crucial observar la respuesta del mercado y la evolución de la demanda, así como cualquier anuncio relacionado con la expansión de la red de distribución y el crecimiento de la base de clientes de Comgás en los próximos años.