Casa Andina, una de las principales cadenas hoteleras de Perú, ha reportado un crecimiento notable del 20% en el primer trimestre de 2026, superando sus propias expectativas y continuando con la tendencia positiva que ya había mostrado en 2025, cuando creció un 14% respecto al año anterior. Este crecimiento se produce a pesar de un contexto complicado para el turismo en Perú, que se enfrenta a desafíos climáticos y a un panorama electoral incierto que podría afectar la industria a corto plazo. La cadena ha inaugurado nuevos hoteles en ciudades clave como Ayacucho y Cusco, lo que ha contribuido a su expansión y a la mejora de su oferta de servicios.

Sin embargo, el CEO de Casa Andina, Juan Stoessel, ha expresado su preocupación por el impacto que las elecciones presidenciales pueden tener en el sector turístico. La posibilidad de que Roberto Sánchez, un exministro que ha sido criticado por sus políticas en el sector, asuma el poder genera inquietud entre los empresarios del turismo. Durante su gestión, Sánchez implementó decisiones que limitaron la promoción del turismo en el extranjero, lo que ha dejado secuelas en la percepción internacional del Perú como destino turístico.

El turismo en Perú aún no ha logrado recuperarse completamente desde la pandemia, con un millón de turistas menos que en 2019. Esto se traduce en un crecimiento del sector que se sitúa entre el 3% y el 4%, muy por debajo de las expectativas globales. La falta de gestión adecuada en la venta de entradas para Machu Picchu, uno de los principales atractivos turísticos del país, ha generado una imagen negativa y ha llevado a muchos turistas a cambiar sus planes de viaje. Esto es un claro indicativo de que, sin cambios significativos en la administración del turismo, el crecimiento del sector seguirá siendo limitado.

El impacto de la política en el turismo no es un fenómeno aislado. La situación económica del país, influenciada por la gestión gubernamental, afecta directamente a la industria hotelera y a las proyecciones de crecimiento de empresas como Casa Andina. Si el próximo gobierno no aborda de manera efectiva los problemas de infraestructura y promoción turística, se corre el riesgo de que la recuperación del sector se vea aún más obstaculizada. Las proyecciones de crecimiento de Casa Andina para este año son optimistas, pero dependen en gran medida de la estabilidad política y de la capacidad del nuevo gobierno para implementar políticas efectivas.

A medida que se acercan las elecciones, los inversores y empresarios del sector turístico deben estar atentos a los desarrollos políticos y a las decisiones que se tomen en torno a la promoción del turismo y la gestión de los principales atractivos del país. La situación en Perú podría tener repercusiones en la percepción de los inversores argentinos sobre el mercado peruano, especialmente si se considera que el turismo es un sector clave para la economía del país. La inauguración de nuevos hoteles y la expansión de la cadena Casa Andina son pasos positivos, pero el futuro del turismo en Perú dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para gestionar adecuadamente el sector.