En el marco del Día Internacional del Trabajo, el mercado laboral peruano se enfrenta a serios desafíos, con una informalidad que supera el 70%, cifra que es notablemente más alta que en países vecinos como Chile y Colombia. Este fenómeno se agrava entre los jóvenes, donde la informalidad alcanza el 76%. A pesar de algunos avances en el empleo formal, la calidad de los puestos de trabajo sigue siendo un tema crítico, con un aumento del subempleo del 1,1% en el primer trimestre de 2026, lo que sugiere que la recuperación del empleo no se traduce necesariamente en mejores condiciones laborales.

En 2025, el mercado laboral peruano experimentó un crecimiento significativo, impulsado por un aumento del 10% en la inversión privada, la mayor tasa desde 2012. El empleo formal creció un 4,7%, lo que contribuyó a una reducción de la pobreza, que se situó en aproximadamente 25,6%. Sin embargo, el primer trimestre de 2026 mostró que, aunque el empleo continuó en aumento, el subempleo también creció, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de la mejora en la calidad del empleo. La informalidad laboral sigue siendo un obstáculo importante, limitando el acceso a mayores ingresos y a una mejor calidad de vida.

Las propuestas de los principales partidos políticos en Perú, como Fuerza Popular (FP), Juntos por el Perú (JPP) y Renovación Popular (RP), reconocen la necesidad de abordar la formalización laboral y mejorar la inserción de los jóvenes en el mercado laboral. Sin embargo, estas propuestas son variadas y, en muchos casos, carecen de mecanismos concretos para su implementación. Por ejemplo, FP propone la creación de una ventanilla única electrónica para simplificar los trámites de formalización, mientras que RP sugiere la digitalización de procesos. Sin embargo, JPP no presenta propuestas claras en esta área, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del mercado laboral.

Un aspecto crítico que no se aborda adecuadamente en las propuestas es la alta carga de costos laborales no salariales, que representan el 72% del salario formal promedio en Perú, muy por encima del 51% en la región. Esto se debe principalmente a los costos asociados con indemnizaciones por despido y gratificaciones. La falta de atención a este tema puede desalentar la formalización de las empresas y limitar la creación de empleo de calidad. Además, el aumento del salario mínimo, que ha sido impulsado por factores políticos en el pasado, también contribuye a un mayor costo de contratación, lo que puede afectar la decisión de las empresas de contratar formalmente.

De cara al futuro, es crucial que los partidos políticos y el gobierno aborden de manera efectiva la informalidad y los costos laborales. La creación de un entorno regulatorio que fomente la formalización y la inversión privada será esencial para mejorar la calidad del empleo en Perú. Además, se debe prestar atención a la inserción laboral juvenil, que sigue siendo un desafío significativo, con un número considerable de jóvenes aún sin empleo formal. Las medidas propuestas, como el fortalecimiento de programas de capacitación y la creación de un instituto nacional por la empleabilidad, son pasos en la dirección correcta, pero requieren un compromiso más sólido y una planificación detallada para ser efectivas.