En el contexto de las elecciones peruanas, las propuestas de los partidos que podrían pasar a la segunda vuelta han puesto el foco en el sector agrícola, que enfrenta desafíos significativos. El crecimiento del sector agrícola en 2025 fue del 5,5%, superando el PBI total del país, que creció un 3,4%. Este crecimiento fue impulsado principalmente por las agroexportaciones, que alcanzaron un récord histórico de US$ 12,6 mil millones, destacando productos como arándanos, uvas, paltas y mangos. Sin embargo, la producción destinada al mercado interno cayó un 0,9%, lo que representa un retroceso preocupante en un sector que emplea al 36% de la fuerza laboral peruana.

Las propuestas de los partidos Fuerza Popular (FP), Juntos por el Perú (JPP) y Renovación Popular (RP) abordan problemas reales, como la pobreza y la informalidad laboral, pero también presentan riesgos. Por ejemplo, FP propone aumentar la superficie bajo riego a un 60%, pero sin una estrategia clara, lo que podría llevar a un estancamiento similar al de las últimas tres décadas. JPP, por su parte, busca habilitar 500 mil hectáreas bajo riego, pero excluye al agro moderno de su plan, lo que podría limitar el crecimiento del sector. Estas propuestas, aunque ambiciosas, carecen de un sustento técnico sólido y podrían comprometer el libre comercio.

El sector agrícola peruano ha mostrado una notable dependencia de las condiciones climáticas, como lo evidencian las pérdidas sufridas durante el Fenómeno de El Niño en 2023, que contrajo la producción del mercado interno en un 4,9%. Para 2026, se anticipa una moderación en el crecimiento del agro a un 2,5%, lo que podría agravar la situación de los trabajadores en la informalidad, que alcanzan un 95% en el sector. La falta de infraestructura de riego adecuada es un factor crítico; a pesar de que la frontera agrícola se ha duplicado en los últimos 30 años, la superficie bajo riego apenas ha aumentado del 32% al 34%. Esto resalta la necesidad urgente de inversión en infraestructura para mejorar la productividad y sostenibilidad del sector.

Las propuestas de los partidos también incluyen medidas para mejorar el acceso a financiamiento y tecnología. FP sugiere ampliar el capital de Agrobanco, pero la alta morosidad en su cartera plantea dudas sobre la viabilidad de esta estrategia. JPP propone un programa de cambio tecnológico de riego, aunque sin detalles claros sobre su implementación. Mientras tanto, RP busca establecer un sistema de investigación y desarrollo en cada valle, pero también carece de un plan de financiamiento. La falta de claridad en estas propuestas puede generar incertidumbre entre los productores y limitar la inversión en el sector.

De cara al futuro, es crucial que los candidatos presenten estrategias más concretas y sustentadas para abordar los desafíos del agro peruano. La integración de los pequeños agricultores en las cadenas de valor agroexportadoras es fundamental, dado que el 39% de los hogares en el sector vive en condiciones de pobreza. La próxima segunda vuelta electoral será una oportunidad para que los votantes exijan propuestas que no solo busquen aumentar la producción, sino que también promuevan la inclusión y el desarrollo sostenible del sector agrícola. La situación del agro peruano es un reflejo de las tensiones sociales y económicas del país, y su evolución tendrá repercusiones significativas en el bienestar de millones de peruanos.