La reciente reapertura del estrecho de Ormuz, tras una tregua en Medio Oriente, ha provocado una caída abrupta en los precios internacionales del petróleo, que descendieron más de un 10% tras el anuncio. Este estrecho es crucial para el comercio global de petróleo, ya que por él transita cerca del 20% del suministro mundial, equivalente a más de 20 millones de barriles diarios. La tregua permitirá reanudar el tránsito comercial, lo que ha generado expectativas de un aumento en la oferta y, por ende, una presión a la baja sobre los precios.

En los últimos días, el crudo ya mostraba una tendencia a la baja, después de haber alcanzado precios superiores a los 110 dólares por barril. Con la nueva situación, los precios futuros del Brent han retrocedido hasta cerca de 90 dólares por barril en Londres, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ha desplomado a unos 85 dólares, según informes de Bloomberg. Esta caída es significativa, dado que el petróleo es un insumo clave para muchas economías, incluida la peruana, que depende en más del 70% de las importaciones de combustibles derivados del petróleo.

La situación actual es un alivio temporal para el mercado peruano, que ha estado lidiando con precios elevados de los combustibles en las últimas semanas. Sin embargo, el exviceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio, advierte que la caída de precios podría ser solo una situación temporal. La inestabilidad en Medio Oriente y la posibilidad de que surjan nuevos conflictos con Estados Unidos podrían revertir rápidamente esta tendencia. Por lo tanto, aunque el escenario es más positivo que hace unas semanas, la incertidumbre persiste.

Erick García, exdirector general de Hidrocarburos del Minem, señala que la caída en los precios internacionales podría llevar a una reducción en los precios locales, pero esto dependerá de la estabilidad de las cotizaciones en el futuro cercano. Asegura que, si los precios se mantienen a la baja por un período prolongado, es posible que los consumidores peruanos vean una disminución en los precios finales de los combustibles. Sin embargo, el ajuste en los precios no es inmediato, ya que las importaciones suelen programarse con 15 a 20 días de anticipación.

Más allá de la coyuntura actual, la situación revela una debilidad estructural en el sector hidrocarburos en Perú. La producción nacional de petróleo ha caído drásticamente, promediando solo 44,000 barriles diarios en 2025, muy por debajo de la demanda interna que supera los 250,000 barriles diarios. Esta dependencia de las importaciones ha aumentado desde el año 2000, cuando el 57% del crudo consumido era de producción nacional. La falta de planificación y una hoja de ruta clara para el desarrollo de infraestructura crítica son desafíos que el próximo gobierno deberá enfrentar para revertir esta situación y fomentar la exploración de hidrocarburos en el país.