- La cosecha agrícola argentina podría superar las 150 millones de toneladas, un 20% más que el récord de 2021-2022.
- Los rendimientos de soja promedian 40 quintales por hectárea en varias regiones clave del país.
- A pesar del volumen de producción, las empresas agrícolas enfrentan una rentabilidad ajustada debido a costos crecientes y problemas logísticos.
- La Mesa de Enlace propone eliminar las retenciones al trigo, lo que podría beneficiar a los productores en un contexto de costos elevados.
- La liquidación de divisas de abril, que se anunciará este lunes, podría mostrar resultados positivos para el Gobierno gracias al maíz.
La cosecha agrícola argentina se perfila como una de las más productivas de la historia, con proyecciones que superan las 150 millones de toneladas, un 20% más que el récord anterior establecido en la campaña 2021-2022. Sin embargo, este éxito en volumen no se traduce necesariamente en rentabilidad para los productores. A pesar de que los rindes son buenos en muchas regiones, existen campos que sufren por la falta de precipitaciones, lo que genera disparidades en los resultados económicos.
Los cultivos de maíz y girasol están avanzando en la cosecha, con el maíz temprano ya en los acopios y el girasol alcanzando una producción de 6,5 millones de toneladas, según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La soja, por su parte, está mostrando un ritmo de recolección alentador, con rendimientos promedio de 40 quintales por hectárea en varias zonas del norte y oeste bonaerense, así como en el noreste pampeano y el sur de Santa Fe. Este panorama sugiere que, a pesar de los desafíos climáticos, la producción agrícola podría alcanzar cifras históricas.
Sin embargo, la rentabilidad del sector agrícola se enfrenta a un escenario complicado. Consultores como Teo Zorraquín y Alejandro Meneses advierten que, aunque los números de producción son impresionantes, la realidad operativa de las empresas agrícolas es más compleja. La combinación de problemas climáticos, aumento de costos, apreciación cambiaria y tensiones logísticas están generando un contexto de mayor dificultad. Esto implica que las empresas deben gestionar riesgos de manera más efectiva y cuidar sus márgenes, lo que podría afectar su capacidad de inversión y crecimiento a futuro.
En este contexto, la Mesa de Enlace ha reiterado la necesidad de reducir las retenciones, especialmente para el trigo, que se prepara para su próxima siembra. La propuesta de eliminar los Derechos de Exportación (DEX) al trigo, actualmente en un 7,5%, podría beneficiar a los productores en un momento en que los costos de fertilizantes están en aumento. Se estima que la eliminación de este impuesto podría generar un beneficio directo de 72 dólares por hectárea, lo que ayudaría a mitigar el impacto de los costos crecientes en el sector agrícola.
A medida que se avanza en la cosecha, se espera que la liquidación de divisas de abril, que se dará a conocer este lunes, muestre resultados positivos para el Gobierno, gracias a la fuerte producción de maíz. Sin embargo, con casi la mitad de la cosecha aún por cosechar, especialmente las siembras tardías, es crucial que los productores se preparen para un entorno de costos elevados y una rentabilidad ajustada. La situación geopolítica también podría influir en los costos globales de energía y alimentos, lo que añade otra capa de complejidad a la planificación agrícola para la próxima campaña.
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