- El superávit fiscal de marzo se logró a costa de un aumento en la deuda flotante, que alcanzó $2 billones.
- La economía argentina ha mostrado un crecimiento desigual, con sectores como energía y minería en alza, mientras que la industria y la construcción enfrentan dificultades.
- La destrucción de empleo formal ha sido significativa en la construcción y la industria, afectando la recuperación del mercado laboral.
- El crédito, que impulsó el crecimiento en 2024, se ha visto severamente restringido por un apretón monetario preelectoral, aumentando los niveles de mora.
- La gobernabilidad del Gobierno se ve amenazada por errores financieros que han impactado la inflación y la percepción pública, justo antes de las elecciones de 2027.
La directora ejecutiva de la consultora EcoGo, Marina Dal Poggetto, ha señalado que las decisiones financieras del Gobierno argentino, implementadas a mediados de 2025, han tenido un impacto significativo en la agenda política del país. En su análisis, Dal Poggetto destaca que la economía argentina ha experimentado un crecimiento desigual, con sectores como la energía y la minería mostrando un desempeño superior, mientras que la industria y la construcción enfrentan serias dificultades. Esta dualidad en el crecimiento ha llevado a un estancamiento en la actividad económica, lo que se refleja en la caída de la recaudación fiscal y en la necesidad de mantener un superávit fiscal a través de la reducción del gasto, lo que a su vez tiene un efecto contractivo sobre la economía.
En términos de cifras, el resultado positivo del superávit fiscal en marzo se logró mediante una reducción de gastos, lo que incrementó la deuda flotante del Gobierno. Esto plantea un dilema, ya que, aunque se logran resultados fiscales positivos, la economía en su conjunto no muestra señales de recuperación sostenida. La economista menciona que el crecimiento observado en 2025 fue en gran parte un arrastre estadístico, ya que la actividad económica se estancó después de un repunte inicial en 2024. Este fenómeno ha llevado a que los buenos indicadores macroeconómicos no se traduzcan en mejoras en la vida cotidiana de los argentinos.
La situación del empleo también es preocupante. Dal Poggetto indica que ha habido una destrucción de empleo formal en sectores como la construcción y la industria, lo que ha contribuido a la falta de tracción en el mercado laboral. A pesar de que en el primer año hubo una recuperación de ingresos tras la licuación y la baja de la inflación, desde el año pasado los ingresos se han estancado. La falta de crédito, que fue un motor del crecimiento en 2024, se ha visto severamente afectada por un apretón monetario preelectoral, lo que ha llevado a un aumento en los niveles de mora y a un spread negativo entre las tasas de interés pasivas y activas.
La economista también advierte que el manejo financiero del Gobierno está influyendo en la gobernabilidad del país. La eliminación de los controles de capital y el aumento de la tasa de interés en un intento por contener el dólar llevaron a una recesión económica. Esta dinámica ha afectado no solo la inflación, sino también la percepción del Gobierno en las encuestas, lo que podría tener consecuencias en el manejo político a medida que se acercan las elecciones de 2027. La pregunta que queda es si un mejor manejo financiero puede revertir la situación actual y mejorar la gobernabilidad.
De cara al futuro, es crucial que el Gobierno busque refinanciar la deuda a plazos más largos y despejar el panorama financiero para permitir un crecimiento sostenible. Sin embargo, la economía se encuentra en un estado crítico, y la dualidad en el crecimiento, junto con el uso del dólar como ancla, ha generado una estructura de costos complicada. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estas dinámicas en los próximos meses, especialmente en relación con las decisiones de política monetaria y fiscal que se tomen en el corto plazo.
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