México se encuentra en una situación crítica en su sector energético, enfrentando un posible apagón debido a la creciente demanda de gas natural en Texas. La capacidad de producción de gas en Texas está alcanzando su límite, lo que genera preocupación sobre la seguridad energética de México, que depende en gran medida de este suministro. La demanda eléctrica en Texas podría aumentar entre 6,000 y 8,000 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) hacia 2032, lo que pone en riesgo las exportaciones hacia México, que actualmente promedian 6.7 mil MMpcd.

El sistema eléctrico de Texas, que genera más del 40% de su electricidad a partir de gas natural, está experimentando un crecimiento sin precedentes impulsado por la expansión de centros de datos, la criptominería y otras industrias. Según un informe de ERCOT, la demanda eléctrica podría aumentar de 85,508 MW a 278,003 MW en 2029 y 367,790 MW en 2032. Esta situación es alarmante para México, que carece de almacenamiento estratégico y depende casi por completo de las importaciones de gas de Texas, lo que lo convierte en un país vulnerable ante cualquier alteración en el suministro.

La falta de infraestructura alternativa y la insuficiencia en la producción nacional agravan la situación. México necesita urgentemente desarrollar su capacidad de almacenamiento, que actualmente solo equivale a 2-3 días de consumo, lo que es un riesgo significativo ante interrupciones. La dependencia de un solo proveedor, Texas, que prioriza su propio crecimiento eléctrico y las necesidades del mercado europeo, pone a México en una posición precaria. La falta de almacenamiento estratégico y la dependencia de un solo proveedor hacen que el país sea el más vulnerable de la OCDE ante interrupciones en el suministro.

Además, México debe considerar la necesidad de aumentar su producción de gas natural. Aunque no se puede alcanzar la autosuficiencia en el corto plazo, es crucial contar con un nivel mínimo de producción que reduzca el riesgo sistémico. Esto implica rehabilitar campos terrestres y acelerar proyectos en regiones como Burgos, Veracruz y Tabasco. La diversificación de fuentes de gas y la implementación de contratos a largo plazo con flexibilidad son esenciales para asegurar un suministro confiable y evitar depender exclusivamente de Texas.

A medida que la situación se desarrolla, es fundamental que México actúe con rapidez. La planificación y la inversión en infraestructura son cruciales para evitar una crisis energética. Los próximos años serán decisivos, y cualquier retraso en la implementación de medidas podría resultar en un país más vulnerable, con un sistema eléctrico expuesto a riesgos incontrolables. La seguridad energética de México depende de decisiones estratégicas que deben tomarse ahora, antes de que sea demasiado tarde.