Desde el martes, las principales distribuidoras de gas en el Área Metropolitana de Buenos Aires han implementado restricciones en la venta de GNC, priorizando el abastecimiento de gas a hogares, hospitales y escuelas. Naturgy y Metrogas han limitado el suministro de GNC a las estaciones de servicio hasta el límite del 'firme contratado', lo que significa que no podrán acceder a más gas del que tienen garantizado. Esta medida se toma en un contexto de bajas temperaturas, donde se registran alertas meteorológicas y un aumento en la demanda de gas residencial debido al frío polar que afecta a gran parte del país.

La decisión de restringir el suministro de GNC se justifica por la necesidad de mantener la presión en los gasoductos, que se ve amenazada por el aumento de la demanda estacional. En este sentido, el sistema de despacho nacional prioriza la 'demanda prioritaria', lo que ha llevado a que las estaciones de servicio enfrenten multas significativas si venden más gas del permitido. Esta situación es especialmente crítica para el sector automotor a GNC, que había comenzado a mostrar signos de recuperación tras años de caída en las conversiones de vehículos a este tipo de combustible. En 2025, las conversiones a GNC alcanzaron solo 59,000, una caída considerable desde los 188,000 en 2015.

El panorama se complica aún más por el contexto internacional, donde el conflicto en Medio Oriente ha llevado a un aumento en los precios de los combustibles líquidos, lo que ha incentivado a muchos conductores a volver al GNC como una opción más económica. En marzo de este año, se registraron 7,300 conversiones a GNC, un aumento del 40% respecto a febrero y del 70% en comparación con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, a pesar de este superávit energético de 2,405 millones de dólares en el primer trimestre, Argentina sigue dependiendo de las importaciones de GNL para cubrir la demanda invernal, lo que plantea un desafío significativo para el gobierno.

La falta de infraestructura para transportar el gas desde las cuencas productoras, como Vaca Muerta, hasta los centros de consumo se ha convertido en un problema estructural. En el norte del país, provincias como Salta, Jujuy y Tucumán enfrentan una escasez de gas más grave, lo que afecta a sectores industriales y agroindustriales. La Unión Industrial de Salta ha alertado sobre la falta de contratos claros y la necesidad de infraestructura adecuada para evitar restricciones en la producción. El costo del GNL, que es seis veces superior al gas local, hace que esta opción sea prácticamente inviable para muchas empresas.

A medida que se aproxima el invierno, la programación de arribos de buques de GNL es significativamente inferior a la histórica, lo que podría agravar la situación. De los 24 barcos requeridos para cubrir el pico de demanda invernal, solo tres están asegurados para llegar a mediados de mayo. Esta situación es el resultado de una licitación fallida que dejó la importación y regasificación en manos de Enarsa, lo que ha generado incertidumbre sobre el abastecimiento. El economista especializado en energía, Juan José Carbajales, ha proyectado que la factura de GNL para este invierno podría alcanzar los 1,400 millones de dólares, el doble de lo que costó en 2025, lo que añade presión al sistema energético argentino.

En resumen, las restricciones en la venta de GNC reflejan un problema más amplio en el sistema energético argentino, donde la infraestructura insuficiente y la dependencia de importaciones complican la situación. Los inversores deben estar atentos a cómo el gobierno maneja esta crisis y si se implementan medidas para mejorar la infraestructura y garantizar el suministro de gas en el futuro.