- Los precios de la energía podrían aumentar un 24% para 2026, alcanzando niveles históricos.
- Se prevé un incremento del 16% en los precios generales de las commodities debido a la guerra en el Oriente Medio.
- El precio del petróleo Brent podría llegar a 86 USD por barril en 2026, con un posible pico de 115 USD este año.
- Los precios de los fertilizantes se proyectan que aumenten un 31% para 2026, afectando la producción agrícola.
- La inflación en economías en desarrollo podría alcanzar un promedio del 5,1% en 2026, impactando el crecimiento económico.
El Banco Mundial ha advertido que los precios de la energía podrían aumentar un 24% para 2026, alcanzando niveles no vistos desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. Esta proyección se basa en la expectativa de que las interrupciones severas en el suministro de energía, provocadas por la guerra en el Oriente Medio, se resuelvan para mayo. Sin embargo, si las hostilidades se intensifican y las interrupciones se prolongan, los precios podrían aumentar aún más, afectando a diversas commodities.
En su último informe sobre las Perspectivas del Mercado de Commodities, el Banco Mundial estima que los precios generales de las commodities podrían incrementarse en un 16% para 2026, impulsados principalmente por el aumento en los precios de la energía y los fertilizantes. Este aumento en los precios de la energía es crítico, ya que afecta no solo a los costos de producción, sino también a la inflación global, que se proyecta que alcanzará un promedio del 5,1% en las economías en desarrollo, un incremento respecto al 4,7% del año pasado.
Los precios del petróleo han mostrado un aumento constante, con el tipo Brent alcanzando más de un 50% por encima de los niveles de principios de año. El Banco Mundial prevé que el precio promedio del petróleo Brent podría llegar a ser de 86 USD por barril en 2026, un aumento significativo desde los 69 USD por barril en 2025. Si las condiciones de guerra continúan deteriorándose, el precio podría incluso alcanzar los 115 USD por barril este año. Esta situación ha sido exacerbada por el cierre del Estrecho de Ormuz, que antes de la guerra transportaba el 35% del comercio marítimo global de petróleo bruto.
La escalada de precios en el sector energético también tiene implicaciones para el sector agrícola, ya que se espera que los precios de los fertilizantes aumenten un 31% para 2026. Este aumento es impulsado por un incremento del 60% en el precio de la ureia, un fertilizante clave. Este encarecimiento de los insumos agrícolas podría llevar a una reducción en la producción de alimentos, afectando la seguridad alimentaria en muchas regiones, especialmente en países en desarrollo. Se estima que 45 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda si la guerra se prolonga.
A medida que los precios de la energía y los alimentos aumentan, la presión inflacionaria también se intensifica, lo que podría llevar a un incremento en las tasas de interés. Esto afectaría a los países en desarrollo, que ya enfrentan altos niveles de deuda. La proyección de crecimiento para estas economías se ha reducido a un 3,6% para 2026, en comparación con el 4% previsto antes del inicio del conflicto. Los inversores deben estar atentos a estos desarrollos, ya que el impacto de la guerra en el Oriente Medio podría tener repercusiones significativas en los mercados globales y en la economía argentina, que ya enfrenta sus propios desafíos inflacionarios y de deuda.
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