La quiebra del Aquarium de Mar del Plata ha llevado a la empresa Plunimar S.A. a buscar alternativas desesperadas para generar ingresos. En este contexto, la venta de pingüinos ha resurgido como una opción, aunque solo para los ejemplares más valiosos. Actualmente, se evalúa la posible exportación de dos pingüinos rey y cuatro saltarines, mientras que el resto del plantel se dirige hacia donaciones. Esta estrategia marca un cambio significativo respecto a los intentos anteriores, donde la empresa buscaba vender todos los animales por cifras que alcanzaban hasta un millón de dólares, pero sin éxito.

Durante el año 2025, Plunimar S.A. mantuvo negociaciones con diversas entidades internacionales, incluyendo una oferta de u$s750.000 de una firma mexicana y una propuesta más alta de u$s950.000 desde China, que nunca se concretaron. También se realizaron conversaciones con el Zoológico de San Pablo en Brasil, que ofreció u$s250.000 por un lote parcial de pingüinos. Sin embargo, estas negociaciones fracasaron debido a problemas de financiamiento. A medida que la situación financiera se deterioraba, la empresa se vio obligada a cambiar su enfoque hacia la donación de los animales que no se podían vender.

La situación se complica aún más por la presión pública y legal que rodea el caso. Decenas de ciudadanos han solicitado que se priorice el traslado de los pingüinos a santuarios en lugar de permitir su venta a centros de explotación comercial. Esta sensibilidad social ha elevado el perfil del caso, que se aleja de una quiebra tradicional. Actualmente, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, bajo la dirección de Eduardo Malde, está manejando el proceso de quiebra, y el destino de los animales se ha dividido entre donaciones y ventas potenciales.

La urgencia del caso es palpable, ya que el mantenimiento de los animales implica costos significativos que la empresa en quiebra no puede sostener. La sindicatura ha señalado que la subsistencia de los pingüinos depende de una rápida resolución de su destino. Mientras tanto, los lobos marinos del Aquarium ya tienen un destino definido: serán trasladados a Mundo Marino en San Clemente del Tuyú, con un operativo logístico ya programado para el 4 de mayo. Este traslado es un indicativo de que, a pesar de las dificultades, algunas operaciones pueden avanzar con éxito.

A futuro, el interés por el predio del Aquarium ha crecido, con desarrolladores inmobiliarios que ven potencial en las tierras frente al mar, valoradas en hasta u$s20 millones. Sin embargo, la restitución del predio está atrapada en la situación de los animales, lo que añade una capa de complejidad al proceso de quiebra. La resolución de este caso no solo afecta a los animales, sino que también tiene implicaciones económicas más amplias para la región, especialmente en un momento en que Argentina ha recuperado su estatus como país libre de influenza aviar, lo que podría reactivar el interés internacional por la venta de los pingüinos.