- El programa de repatriación de capitales en México exige un ISR del 15% sobre el monto total repatriado, no solo sobre las utilidades.
- Los inversionistas deben mantener los recursos en México durante al menos tres años, limitando su capacidad de ajuste ante cambios de mercado.
- El patrimonio de las grandes fortunas en México creció un 38% en el último año, mientras que el PIB solo avanzó un 0.6%.
- El esquema EB-5 en EE. UU. permite diferir impuestos y ofrece beneficios como la residencia permanente, lo que lo hace más atractivo que el programa mexicano.
- Se estima que las renuncias recaudatorias por exenciones sobre el ISR empresarial alcanzarán los 16,149 millones de pesos en 2026.
El programa de repatriación de capitales que el gobierno mexicano ha propuesto para 2026, que incluye una tasa preferencial de 15% de Impuesto Sobre la Renta (ISR), ha generado un debate significativo entre los inversionistas. A pesar de la atractiva tasa impositiva, este esquema presenta limitaciones que podrían desincentivar a los inversionistas más sofisticados. Según Juan Carlos Eguiarte, country manager de BAI Capital en México, el programa implica un "doble costo" que incluye el pago inmediato del ISR sobre el monto total repatriado, no solo sobre las utilidades, y la obligación de mantener los recursos en el país por un mínimo de tres años. Esto restringe la capacidad de los inversionistas para ajustar sus carteras en respuesta a cambios en el entorno económico.
El contexto de este programa es complejo. En 2025, la riqueza financiera mundial alcanzó los 305 billones de dólares, con 14.4 billones en movimiento transfronterizo, lo que representa un crecimiento anual del 8.7%. En América Latina, el mercado de gestión patrimonial asciende a 1.2 billones de dólares, y se espera que continúe creciendo. Sin embargo, en México, el patrimonio de las grandes fortunas creció un 38% en el último año, mientras que el PIB avanzó solo un 0.6%. Esta discrepancia sugiere que, aunque hay un aumento en la generación de riqueza, la economía mexicana enfrenta desafíos significativos para absorberla de manera productiva.
Las desventajas del programa mexicano se vuelven más evidentes al compararlo con alternativas internacionales, como el esquema EB-5 en Estados Unidos. Mientras que el programa mexicano exige el pago inmediato de un ISR del 15% sobre el monto total repatriado, el EB-5 permite diferir impuestos hasta que se realicen ganancias y ofrece beneficios adicionales, como la posibilidad de obtener residencia permanente. Esto hace que el entorno estadounidense sea más atractivo para los inversionistas que buscan flexibilidad y oportunidades de crecimiento.
Desde la perspectiva de los inversionistas, el programa de repatriación de capitales puede ser útil para aquellos que buscan regularizar capitales en el extranjero o aprovechar incentivos fiscales a corto plazo. Sin embargo, sus limitaciones en términos de eficiencia fiscal y rigidez operativa pueden hacer que muchos opten por otras jurisdicciones más favorables. La falta de profundidad en los mercados financieros y la incertidumbre jurídica en México son factores que también juegan un papel crucial en la decisión de los inversionistas sobre dónde asignar su capital.
A medida que nos acercamos a 2026, será fundamental observar cómo se desarrollan las inversiones en el país y si el programa logra atraer el capital esperado. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estima que las renuncias recaudatorias por exenciones sobre el ISR empresarial alcanzarán los 16,149 millones de pesos en 2026. Sin embargo, el verdadero desafío será evaluar no solo cuánto capital regresa, sino en qué se invierte y cómo se traduce eso en crecimiento económico y generación de empleo en el país.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.