El Gobierno argentino ha presentado una propuesta destinada a fortalecer la fiscalización en el sector de semillas, que incluye un rol activo del sector privado. Esta iniciativa surge en un contexto donde la industria semillera ha expresado la necesidad de mejorar el respeto a la propiedad intelectual, especialmente en cultivos autógamos como la soja y el trigo. Durante un encuentro en la Secretaría de Agricultura, se discutió la implementación de un nuevo sistema para las variedades que se registren a partir de ahora, donde la adhesión a las nuevas variedades será opcional para cada productor.

El nuevo esquema, que será implementado a través de una resolución conjunta entre la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (Inase), no modifica la legislación vigente, sino que introduce herramientas operativas para mejorar el control a lo largo del circuito comercial del grano. Este sistema combinará la participación pública y privada, permitiendo que entidades habilitadas realicen controles y análisis de identidad varietal, cuyos resultados serán enviados a los titulares de las variedades. Esto facilitará que los productores puedan denunciar irregularidades ante el Inase, que actuará conforme a los procedimientos establecidos.

La propuesta fue bien recibida por los actores del sector agropecuario, incluyendo representantes de la Sociedad Rural Argentina y otras entidades. Según fuentes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el consenso sobre la necesidad de mejorar la productividad agrícola fue un punto central de la reunión. Se espera que la adopción de nuevas tecnologías en semillas pueda generar un aumento significativo en la productividad, especialmente en cultivos donde Argentina ha quedado rezagada en comparación con otros países de la región.

El Gobierno estima que alinearse con los niveles internacionales en genética de semillas podría traducirse en un incremento de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares en exportaciones. Actualmente, Argentina enfrenta desafíos en el desarrollo tecnológico en cultivos autógamos, lo que ha limitado su competitividad en el mercado internacional. La implementación de este nuevo esquema busca fortalecer el control y el respeto a la propiedad intelectual en semillas, sin afectar negativamente a los productores que ya operan con materiales existentes.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las adhesiones de los productores a las nuevas variedades y el impacto que esto tendrá en la productividad agrícola. Además, la integración con el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) permitirá un mejor monitoreo y trazabilidad de las semillas en el mercado. La implementación de este esquema se publicará en el Boletín Oficial, lo que marcará el inicio de una nueva etapa en la regulación del sector semillero en Argentina.