La preocupación del mercado por el conflicto en Medio Oriente ha disminuido, aunque las negociaciones entre EE.UU. e Irán siguen estancadas. A pesar de esto, el índice VIX, que mide la volatilidad esperada del S&P 500, ha mostrado una tendencia a la baja, cayendo de un pico de 31 a fines de marzo a 17 hace una semana, aunque recientemente rebotó a 19. Los principales índices de EE.UU., como el S&P 500 y el Nasdaq, alcanzaron máximos históricos esta semana, lo que refleja una confianza renovada en la estabilidad del mercado. Esta situación ha sido celebrada por figuras políticas como Donald Trump, quien ha señalado que el comercio TACO podría ser un factor determinante en las elecciones de noviembre.

En el ámbito local, el riesgo país ha experimentado un ligero aumento, subiendo de 518 a 559 puntos básicos, lo que indica una recalibración del mercado ante la posibilidad de un conflicto más prolongado en el Medio Oriente. Este aumento se ha visto acompañado por indicadores negativos en la confianza del consumidor y la actividad económica, que han impactado en el spread soberano. La caída del Índice de Confianza del Consumidor elaborado por UTDT en un 5,7% mensual en abril, sumado a la contracción del 5,3% en marzo y del 4,7% en febrero, ha llevado el índice a su nivel más bajo desde junio del año pasado, ubicándose en 39,6.

La actividad económica también ha mostrado señales de debilidad, con una caída del 2,6% mensual desestacionalizado en febrero, lo que deja un resultado acumulado de -2,2% en el primer bimestre. Aunque se anticipa un posible rebote en marzo, el mercado sigue monitoreando de cerca la evolución de la actividad económica y su correlato en la creación de empleo privado y la recuperación del salario real, especialmente con la mirada puesta en las elecciones de 2027. La incertidumbre sobre el acceso al mercado para cubrir la brecha financiera de US$23.000 millones en 2027 sigue siendo un tema candente.

Por otro lado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha estado activo en la compra de reservas, acumulando US$2.300 millones en abril, con un ritmo que podría llevar las compras a más de US$3.000 millones, el mayor saldo desde abril de 2024. Esto se traduce en un catalizador positivo para los bonos argentinos, a pesar de las tensiones en el mercado. La liquidación del agro ha comenzado a acelerar, con un aumento en los flujos diarios de divisas, lo que podría tener un impacto positivo en la balanza cambiaria en los próximos meses.

A futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la actividad económica y los indicadores de confianza del consumidor, así como a las decisiones del BCRA en relación a las tasas de interés y las políticas cambiarias. La liquidación del agro y el acceso al mercado para cubrir la brecha financiera serán factores clave a monitorear en los próximos meses, especialmente con la proximidad de las elecciones de 2027, que podrían traer cambios significativos en el panorama económico del país.