La actividad económica en Argentina experimentó un fuerte descenso en febrero, con una caída del 2,6% mensual desestacionalizada. Este resultado marca la peor performance desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, quien asumió con una devaluación histórica del 54%. En términos interanuales, la baja fue del 2,1% respecto a febrero de 2025, y excluyendo los sectores agropecuario y minero, el descenso se amplía al 3,1%. A pesar de que se anticipa un rebote para marzo, los datos actuales reflejan una situación preocupante para la economía nacional.

El informe del Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) del Indec revela que el índice proxy del PBI se encuentra un 2,3% por debajo de los niveles de diciembre del año pasado, lo que indica que la caída acumulada en los primeros dos meses del año ha sido significativa. Además, el índice se sitúa apenas un 0,4% por encima de diciembre de 2024, lo que sugiere que en un solo mes se ha consumido casi todo el rebote de actividad que se había logrado en el año anterior. Este contexto plantea interrogantes sobre la efectividad del modelo económico actual.

A pesar de que el modelo económico del gobierno ha logrado una recuperación del 3,5% en comparación con los niveles de noviembre de 2023, este crecimiento ha sido impulsado principalmente por tres sectores: minería, agricultura y banca. Sin embargo, estos sectores representan solo el 9,2% del empleo registrado privado, lo que significa que menos del 10% de los trabajadores formales se benefician de esta mejora en la actividad económica. En contraste, sectores como la construcción, la industria manufacturera y el comercio han sufrido caídas significativas, con descensos del 14,3%, 9,8% y 5,2%, respectivamente.

El Grupo SBS ha señalado que en febrero, la industria, el comercio, la construcción y el transporte fueron los principales responsables de la caída en la actividad económica. Aunque la minería y el agro también experimentaron descensos, estos fueron menos pronunciados, y la intermediación financiera mostró una leve mejora. En términos interanuales, la minería, el agro y los bancos lideraron las alzas, pero no lograron compensar el impacto negativo de los sectores más afectados. Esto pone de manifiesto la fragilidad de la recuperación económica y la dependencia de sectores que no generan empleo masivo.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se comportará la actividad económica en marzo, ya que se espera un rebote. Sin embargo, este rebote dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para implementar políticas que estimulen la industria y el comercio, sectores que han demostrado ser vulnerables en este contexto. La situación económica en Argentina también está influenciada por factores externos, como la evolución de la economía brasileña y su impacto en el comercio bilateral. Los inversores deberán estar atentos a las próximas cifras del Emae y a las decisiones de política económica que se tomen en los próximos meses, ya que estas tendrán repercusiones directas en la actividad económica y en los mercados financieros.