El riesgo país argentino experimentó un aumento significativo de 17 puntos, alcanzando un total de 550 puntos, su nivel más alto en los últimos doce días. Este incremento se produjo en un contexto de debilidad generalizada en los mercados, donde los bonos de la deuda más referenciales cerraron en rojo. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street también sufrieron caídas considerables, destacándose el caso de Globant, que se devaluó hasta un 9%. En el ámbito local, el S&P Merval cayó un 2,31%, lo que equivale a una caída del 2,57% en dólares al tipo de cambio implícito, con un volumen de negociación que alcanzó los $281.000 millones en renta variable.

Los datos económicos recientes han contribuido a este clima de pesimismo. Los informes de actividad económica de febrero han sido decepcionantes, lo que ha llevado a una caída en la confianza del consumidor. Además, persisten dudas sobre la solidez del ancla fiscal, especialmente en relación con la deuda flotante del Estado. Estas preocupaciones han llevado a los operadores a señalar que el riesgo argentino está siendo castigado de manera diferencial en comparación con otros emergentes, lo que sugiere una falta de confianza en la capacidad del país para estabilizar su economía.

A pesar de la presión negativa en los mercados, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) continuó con su estrategia de compra de dólares, adquiriendo USD 194 millones en la jornada. En lo que va de abril, las compras del BCRA ascienden a USD 2.299 millones, y desde el inicio del año, el total alcanza los USD 6.681 millones. Esto ha permitido que las reservas brutas del BCRA se mantengan levemente por encima de los USD 46.000 millones, cerrando en USD 46.167 millones. Sin embargo, esta intervención no ha logrado frenar la demanda del dólar, que se ha mantenido alta, lo que algunos analistas atribuyen a un cierre de posiciones en pesos en busca de ganancias en moneda dura.

En el mercado de bonos, los títulos dollar-linked mostraron un leve aumento promedio del 0,9%, impulsados por la firmeza del tipo de cambio. En contraste, los bonos ajustados por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) experimentaron caídas promedio de entre 0,3% y 0,5%, mientras que los bonos de tasa fija se mantuvieron estables en el tramo corto, pero cayeron un 0,4% en el tramo largo. Esta situación refleja la presión que enfrenta el mercado de deuda en un entorno de incertidumbre económica.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los datos económicos y a las decisiones del BCRA en relación con su política cambiaria y de reservas. La próxima publicación de datos económicos clave y la evolución de la situación en Medio Oriente también podrían influir en el comportamiento del riesgo argentino y en la dirección de los mercados locales. La combinación de estos factores sugiere que la volatilidad podría persistir en el corto plazo, lo que requerirá un monitoreo constante por parte de los operadores del mercado.