- La transición al gas natural podría ahorrar hasta $13.000 por etapa de operación en Vaca Muerta.
- La automatización de equipos de bombeo optimiza el rendimiento y reduce las emisiones.
- Los motores a gas tienen una vida útil de 25.000 horas, superando las 15.000 de los motores diésel.
- Desde 2017, Calfrac ha implementado tecnologías que transforman la operación en Vaca Muerta.
- La plataforma Maximus de EKU simplifica la gestión de múltiples bombas simultáneamente.
La transición del uso de diésel a gas natural en las operaciones de fractura en Vaca Muerta se ha convertido en un tema crucial para la sostenibilidad y eficiencia de la producción en la Cuenca Neuquina. Esta migración, que en Estados Unidos comenzó como una búsqueda de reducción de costos, ahora se está implementando en Argentina mediante tecnologías avanzadas que permiten el uso del gas natural, un recurso abundante en la región. Según estimaciones de Calfrac, el ahorro logístico podría alcanzar hasta $13.000 por etapa de operación, lo que representa un cambio significativo en la estructura de costos de la industria.
El proceso de electrificación y automatización de equipos de bombeo es fundamental para este cambio. Edward Eichstetter, CEO de EKU, destacó que la implementación de sistemas de automatización permitirá gestionar de manera más eficiente las variaciones críticas de carga y torque que se presentan en la fractura. Esto no solo optimiza el rendimiento, sino que también reduce las emisiones y los costos operativos, alineándose con las tendencias globales hacia una producción más sostenible. La tecnología desarrollada por EKU, que incluye la plataforma Maximus, busca simplificar la operación de múltiples bombas al mismo tiempo, facilitando la gestión del personal en campo.
El uso de gas natural como combustible principal se presenta como un verdadero "game changer" para la industria. La automatización no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también protege la vida útil de los equipos, minimizando el riesgo de errores humanos. Adrián Martínez, CEO de Calfrac, subrayó que desde 2017 han implementado diversas tecnologías en Vaca Muerta, lo que ha transformado la manera de operar. Con la nueva tecnología, el tiempo promedio de bombeo diario se mantiene entre 20 y 22 horas, lo que refleja una operación más continua y eficiente.
Desde el punto de vista económico, la migración al gas tiene un impacto directo en la reducción de costos. Calfrac estima que una operación de fractura que consume 13.000 litros de combustible diésel podría ver una disminución significativa en sus gastos operativos al cambiar a bombas de gas. Este avance no solo es relevante para la empresa, sino que también puede influir en el panorama general de la industria energética en Argentina, donde el gas natural es un recurso clave. Además, la robustez de los motores a gas, que tienen una vida útil de 25.000 horas frente a las 15.000 de los motores diésel, promete un retorno de inversión más alto para los operadores.
A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan estas tecnologías en Vaca Muerta y su adopción por parte de otras empresas en la región. La capacidad de procesar gas de pozo sin tratamientos químicos extensivos, como destacó George Jackson de RPS, es un avance significativo que podría facilitar la expansión de esta tecnología. La integración de sistemas de hardware y software en la operación de fractura podría ser un modelo a seguir para otros países de la región, lo que posicionaría a Vaca Muerta como un líder en innovación dentro del sector energético de América Latina.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.