- Los títulos del Tesoro IPCA+ ofrecen rendimientos reales entre 6,8% y 7,4% anuales.
- Las acciones no garantizan dividendos, aunque pueden ofrecer crecimiento a largo plazo.
- Expertos sugieren que una acción bien seleccionada puede ofrecer dividendos, crecimiento y apreciación del precio.
- El aumento en la demanda de acciones de dividendos ha elevado sus precios, comprimiendo los rendimientos.
- Se identifican oportunidades en empresas del sector eléctrico y en bancos que generan altos retornos.
- Se recomienda un enfoque equilibrado entre renta fija y acciones para construir una cartera de ingresos pasivos.
En el actual entorno financiero brasileño, los títulos del Tesoro IPCA+ ofrecen rendimientos reales que oscilan entre el 6,8% y el 7,4% anual. Esto ha llevado a muchos inversores a cuestionarse si vale la pena asumir el riesgo de invertir en acciones con el objetivo de obtener un rendimiento por dividendos comparable al de la renta fija. Según expertos consultados, la respuesta es afirmativa, aunque con importantes consideraciones sobre la valoración de las acciones y la construcción de un portafolio equilibrado.
Una de las principales diferencias entre los títulos públicos y las acciones es que el primero garantiza un rendimiento real al momento de la compra, mientras que las acciones no ofrecen garantías de distribución de dividendos, aunque en algunos casos estos pueden ser bastante predecibles. Fernando Benavenuto, socio de Anvex Capital, señala que el verdadero argumento a favor de las acciones radica no en el rendimiento actual, sino en el rendimiento sobre el costo de adquisición a largo plazo. Esto significa que, a medida que las acciones se valoricen, el rendimiento potencial podría superar al de los títulos de deuda.
Lucas Girão, economista de B7 Business School, añade que los beneficios que generan los dividendos tienden a ajustarse por la inflación, lo que puede resultar en un crecimiento real a lo largo del tiempo. Por otro lado, Ângelo Belitardo, gestor de Hike Capital, destaca que una acción bien seleccionada puede ofrecer tres tipos de ganancias que los títulos del Tesoro no pueden: dividendos, crecimiento de esos dividendos y la apreciación del precio de la acción. Sin embargo, es crucial que los inversores comprendan que las acciones no son equivalentes a la renta fija, y que una inversión en acciones conlleva riesgos significativos, especialmente en plazos cortos.
Rafael Minotto, analista de Ciano Investimentos, advierte sobre la falsa sensación de seguridad que puede tener un inversor inexperto al comparar acciones de dividendos con renta fija. Un alto rendimiento sin un análisis adecuado de la sostenibilidad de los dividendos puede llevar a una trampa de inversión, donde el precio de la acción se ve afectado por fundamentos deteriorados. Además, los dividendos no son una obligación contractual, sino una decisión de gobernanza que depende de los beneficios de la empresa. Esto significa que, en tiempos de incertidumbre, como los actuales, los dividendos pueden verse comprometidos.
En el contexto actual, donde las tasas de interés son elevadas y persisten diversas incertidumbres, las empresas que pagan dividendos han visto un aumento en la demanda, lo que ha elevado los precios de sus acciones. Sectores como energía eléctrica y saneamiento, tradicionalmente asociados con dividendos, han sido los más beneficiados por el flujo de capital extranjero. Sin embargo, esto ha comprimido los rendimientos en muchas de estas acciones. Girão advierte que un aumento en los precios de las acciones, sin un incremento correspondiente en los dividendos, puede resultar en un rendimiento porcentual más bajo para los accionistas.
A pesar de las valoraciones elevadas, algunos analistas identifican oportunidades en el mercado. Belitardo menciona empresas del sector eléctrico con márgenes sólidos y proyecciones de dividendos superiores al 9%, como CPFL Energía y Cemig. Fuera del sector eléctrico, también se observan oportunidades en bancos y aseguradoras que están generando altos retornos. Para los inversores que buscan construir una cartera de ingresos pasivos, los expertos sugieren un enfoque equilibrado que combine seguridad en la renta fija con potencial de crecimiento en acciones. Girão recomienda asignar entre el 60% y el 70% del portafolio al Tesoro IPCA+ y el resto a acciones, mientras que Monteiro sugiere comenzar con un 90% en renta fija y un 10% en renta variable, aumentando la proporción de acciones a medida que se gana confianza.
En resumen, el dilema entre invertir en acciones para dividendos o en títulos del Tesoro IPCA+ es relevante en el contexto actual de tasas de interés elevadas y un entorno económico incierto. Los inversores deben evaluar cuidadosamente sus opciones y considerar tanto el riesgo como el potencial de retorno a largo plazo.
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