Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina, ha delineado una clara distinción en el panorama económico del país, señalando que actualmente existen "dos Argentinas". Por un lado, la agroenergética del interior que se encuentra en una fase de crecimiento y, por otro, la industria urbana que enfrenta serias dificultades. Esta dualidad refleja las tensiones que atraviesan la economía argentina, donde sectores como la agroindustria están experimentando un auge, mientras que la industria manufacturera se ve afectada por la falta de consumo y la presión de costos.

La transformación de Stenfar a Suzano Argentina no es solo un cambio de nombre, sino un intento de integrar más profundamente la operación local en la estructura global de la multinacional brasileña. Este movimiento busca aprovechar la experiencia y los recursos de Suzano para mejorar la eficiencia operativa y la innovación en el mercado argentino. Espósito enfatiza que la compañía está en un proceso de "multinacionalización", lo que les permite ofrecer soluciones más adaptadas a las necesidades de los clientes locales, especialmente en un contexto donde la competencia es feroz y el costo de los insumos es un factor crítico.

El CEO también destacó que el sector papelero está en un proceso de transformación, donde el papel para packaging y el papel tissue están ganando terreno frente a otros tipos de papel que están en declive. A nivel global, la industria del papel ha visto una disminución en la demanda de productos como revistas y folletos, lo que ha llevado a una reestructuración en la oferta de productos. En Argentina, el papel cartón para packaging se ha convertido en un producto clave, dado el crecimiento del comercio electrónico y la necesidad de soluciones de embalaje más eficientes.

En cuanto a la situación económica actual, Espósito menciona que la eficiencia de costos es el mantra que guía a las empresas en este momento. La integración de tecnología en los procesos productivos es fundamental para mejorar la competitividad. La compañía ha estado invirtiendo en la modernización de sus equipos y en la incorporación de inteligencia artificial para optimizar sus operaciones. Sin embargo, el contexto macroeconómico sigue siendo incierto, y la capacidad de las empresas para proyectar a largo plazo se ve limitada por la volatilidad del consumo y las condiciones del mercado.

De cara al futuro, la recuperación del sector industrial dependerá en gran medida de la reactivación del consumo. Espósito es optimista y cree que la economía ha tocado fondo, y que hay señales de crecimiento, aunque moderadas. La clave estará en cómo se desarrollen las políticas económicas y si se logra fomentar un ambiente más propicio para la inversión y el consumo. Las empresas que operan en el sector deben estar preparadas para adaptarse a un entorno cambiante, donde la innovación y la eficiencia serán determinantes para el éxito a largo plazo.