- Las nuevas regulaciones IFRS S1 y S2 exigen a las empresas reportar riesgos y oportunidades de sostenibilidad.
- Las emisiones de escopo 3 pueden representar hasta el 88% de las emisiones totales de una empresa, lo que afecta a las medianas empresas en sus cadenas de suministro.
- Las empresas con estrategias climáticas robustas enfrentan menos barreras para exportar y atraer talento, mejorando su competitividad.
- Reciaço ha transformado su modelo de negocio para procesar chatarra, evitando la emisión de 200 mil toneladas de CO2 equivalente en 2024.
- Las medianas empresas deben considerar la compra de créditos de carbono como estrategia para cumplir con las exigencias de sostenibilidad.
Las empresas en Brasil están experimentando una creciente presión por parte de grandes clientes para adoptar prácticas de descarbonización. Esto se debe a la implementación de nuevas regulaciones que exigen la divulgación de riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad, como las normas IFRS S1 y S2. Además, el Carbon Border Adjustment Mechanism (CBAM) obliga a las empresas de la Unión Europea a reportar y pagar tasas sobre las emisiones de carbono de productos importados, lo que afecta directamente a los exportadores brasileños.
La descarbonización se ha convertido en un imperativo no solo para las grandes corporaciones, sino también para las medianas empresas que dependen de estas para sus cadenas de suministro. Según la socia de Deloitte, Maria Emília Perez, las emisiones de escopo 3, que incluyen las generadas en la cadena de suministro, pueden representar hasta el 88% de las emisiones totales de una empresa. Esto significa que las medianas empresas deben encontrar formas de medir y gestionar sus emisiones para mantener contratos con grandes clientes y acceder a financiamiento más favorable.
Las empresas que implementan estrategias climáticas robustas no solo mejoran su competitividad, sino que también enfrentan menos barreras para exportar y atraer talento. Maurício Colombari de PwC Brasil destaca que el acceso a líneas de crédito vinculadas a criterios ambientales se ha vuelto crucial, especialmente en sectores como la construcción, donde el 95% de las emisiones provienen de materiales suministrados por terceros. Las empresas que logran descarbonizar sus operaciones pueden beneficiarse de costos operativos reducidos y mejores condiciones de financiamiento.
Un ejemplo notable es la empresa Reciaço, que ha transformado su modelo de negocio para procesar chatarra metálica y reducir la necesidad de extracción de minerales. Este cambio no solo disminuye la huella de carbono, sino que también permite a la empresa acceder a mercados internacionales, especialmente en Europa, donde la demanda por productos sostenibles está en aumento. En 2024, Reciaço logró evitar la emisión de 200 mil toneladas de CO2 equivalente, lo que resalta la importancia de la innovación en la descarbonización.
A medida que las regulaciones sobre el carbono se vuelven más estrictas, las empresas de Brasil deben adaptarse rápidamente. Las iniciativas para medir y gestionar las emisiones, así como la adopción de energías renovables, se están convirtiendo en pasos esenciales para cumplir con las expectativas del mercado. Las medianas empresas, en particular, deben considerar la compra de créditos de carbono como una estrategia viable para cumplir con las exigencias de sostenibilidad y mejorar su posición competitiva en el mercado global.
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