Las medianas empresas en Brasil enfrentan un panorama complicado debido a las altas tasas de interés y a la restricción en la concesión de crédito por parte de los bancos. Según datos de Serasa Experian, en enero de 2026, 31,4 mil medianas empresas estaban negativadas, acumulando deudas por R$ 5,8 mil millones, un aumento respecto a las 29,2 mil empresas y R$ 5 mil millones del mismo mes del año anterior. Este incremento en la morosidad es preocupante y refleja las dificultades que atraviesa este segmento, que se define como aquellas empresas que facturan entre R$ 5 millones y R$ 80 millones anuales.

La situación se agrava por la combinación de un costo financiero elevado y una menor disponibilidad de crédito, lo que afecta directamente el flujo de caja de estas empresas. Camila Abdelmalack, economista jefa de Serasa Experian, señala que la demanda más débil y la presión sobre el flujo de caja mantendrán la inadimplencia en niveles altos durante 2026. Este contexto ha llevado al gobierno federal a considerar la creación de una línea de apoyo financiero para empresas con ingresos de hasta R$ 300 millones, aunque aún no se ha definido una fecha de lanzamiento.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ha reportado que las aprobaciones de crédito a medianas empresas alcanzaron R$ 54,7 mil millones en 2025, un aumento del 4,8% respecto a 2024. Sin embargo, el acceso a financiamiento sigue siendo un reto, ya que estas empresas no se benefician completamente de los instrumentos destinados a micro y pequeñas empresas, y no tienen la escala ni el acceso al mercado de capitales que poseen las grandes corporaciones. Esto crea un 'hiato de financiamiento' que complica aún más su situación.

Los bancos, como el Daycoval y el Bradesco, han adoptado una postura más cautelosa en la concesión de créditos, priorizando la calidad de la información financiera y la estructura de garantías de las empresas. En enero de 2026, la tasa de inadimplencia en el Daycoval se mantenía en 2%, un nivel estable en los últimos años. Por su parte, el Bradesco ha destacado que su cartera de crédito para medianas empresas sigue creciendo, impulsada por una mayor demanda de capital de trabajo y financiamiento para inversiones.

A medida que avanza 2026, se espera que las tasas de interés continúen elevadas, lo que dificultará aún más el acceso al crédito para las medianas empresas. La guerra en Irán y su impacto en los precios de los combustibles son factores que el Banco Central deberá considerar al tomar decisiones sobre la política monetaria. Con una mayor búsqueda de financiamiento para capital de trabajo y expansión, las medianas empresas deberán adaptarse a un entorno crediticio más restrictivo y a la presión de la inadimplencia generalizada, lo que podría afectar su capacidad de crecimiento y sostenibilidad a largo plazo.