Grandes empresas industriales en Argentina están cerrando sus fábricas locales y optando por importar productos terminados, lo que ha generado un aumento significativo en sus márgenes de ganancia. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) revela que compañías como Lumilagro, Adidas y Whirlpool han priorizado la importación de productos desde mercados como China y Brasil, en lugar de continuar con la producción nacional. Este cambio se ha visto facilitado por la apreciación del peso y modificaciones en la política arancelaria que han reducido los costos de importación.

El informe, elaborado por los economistas Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, documenta cómo estas empresas han reconfigurado sus estrategias en un entorno donde los costos de producción local han aumentado. Por ejemplo, Lumilagro, que cerró su planta en Tortuguitas, ahora importa termos a un costo de $8.178 y los vende a $44.000 en el mercado argentino, manteniendo precios similares a los de su producción local. Este cierre ha resultado en la pérdida de 170 empleos, lo que refleja un patrón preocupante en el sector industrial.

Adidas también ha cerrado su planta de producción en Argentina, despidiendo a 360 empleados. La compañía ahora importa zapatillas a un costo de $26.790, que se venden a $100.000, lo que representa un margen de más del 270%. Este tipo de márgenes se ha vuelto común entre las empresas que han optado por la importación, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del empleo en el sector y el impacto en la economía local.

Además, el informe destaca que la empresa Mondelez ha suspendido a 2.300 trabajadores, mientras que Newsan ha cambiado su modelo de negocio, pasando de ensamblar productos localmente a importar equipos completos. Este cambio ha afectado no solo a los trabajadores de las fábricas, sino también a toda la cadena de proveedores locales que dependían de estas empresas para su sustento. La tendencia hacia la importación de productos terminados con márgenes elevados podría tener implicancias significativas en el empleo y la demanda interna en el mediano y largo plazo.

Con la reducción de la producción local y el aumento de las importaciones, es crucial que los inversores y analistas monitoreen cómo estas decisiones impactan en el consumo y el empleo en Argentina. La situación actual podría llevar a una disminución en la capacidad de compra de los consumidores, afectando aún más a la economía local. A medida que se desarrollan estos cambios, será importante observar la evolución de las políticas gubernamentales y su efecto en el sector industrial, especialmente en un contexto donde la apertura importadora ha sido una estrategia clave del gobierno de Javier Milei.