- Argentina podría autodeclararse libre de gripe aviar el 27 de abril, lo que iniciará negociaciones con otros países.
- La industria avícola ha mantenido el flujo comercial, pero ha desplazado sus envíos hacia mercados de menor valor, como África y Asia.
- Mercados clave como China, la Unión Europea y Chile siguen cerrados desde los últimos brotes de gripe aviar en 2025.
- En el primer trimestre de 2026, el 43,16% de las exportaciones avícolas argentinas se dirigieron a Asia, mientras que África absorbió el 19,64% del total.
- La reactivación de mercados dependerá de la validación del estatus sanitario por parte de cada país, un proceso que puede tardar meses.
A pocos días de que Argentina pueda autodeclararse nuevamente como país libre de influenza aviar, la industria avícola enfrenta desafíos significativos que podrían afectar su sostenibilidad a mediano plazo. Aunque las estadísticas de exportación indican que el flujo comercial se ha mantenido a pesar de las restricciones sanitarias, este éxito ha venido a costa de un desplazamiento hacia mercados de menor valor. Actualmente, África, partes de Asia y Medio Oriente concentran la mayor parte de los envíos, lo que ha permitido mantener volúmenes, pero con precios más bajos y márgenes más ajustados para las empresas.
La situación se complica con la pérdida de destinos estratégicos para los productos aviares argentinos. Mercados históricamente más rentables, como China, la Unión Europea y Chile, permanecen cerrados desde que se detectaron los últimos brotes de gripe aviar en el país. El 27 de abril de 2026 se vence el plazo para que Argentina pueda autodeclararse libre de la enfermedad ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo que dará inicio a una nueva etapa de negociaciones país por país. Este proceso es crucial, ya que la recuperación del estatus sanitario es un paso necesario para reabrir mercados de alto valor que aún están restringidos.
Desde 2025, Argentina ha enfrentado desafíos significativos en su industria avícola, con un brote que interrumpió la recuperación de mercados externos. A pesar de que en 2024 y 2025 se había comenzado a recuperar lentamente el acceso a mercados clave, la aparición de nuevos brotes ha hecho que todos esos avances se vean comprometidos. La Unión Europea, por ejemplo, había reabierto sus puertas al pollo argentino en marzo de 2026, pero la situación actual pone en riesgo esa recuperación. Las autoridades del Senasa han indicado que las negociaciones para reabrir mercados se reanudarán una vez que se cierre el último brote en el país.
La dependencia de mercados con menor poder adquisitivo introduce un factor de fragilidad para la industria exportadora. En el primer trimestre de 2026, Argentina exportó un total de 11.816.396 kilos de productos avícolas, de los cuales el 43,16% tuvo como destino el mercado asiático, mientras que África representó otro bloque significativo, con Gambia como principal comprador individual. Esta estructura de ventas externas, que incluye mercados en Medio Oriente y América, se enfrenta a desafíos logísticos derivados del contexto geopolítico regional, lo que podría complicar aún más la situación.
A medida que se acerca la fecha de autodeclaración, es fundamental que la industria avícola y las autoridades sanitarias trabajen en conjunto para asegurar que no se registren nuevos focos de la enfermedad. La reactivación efectiva de los mercados dependerá de los procesos administrativos internos de cada bloque económico, y la experiencia previa indica que la Unión Europea ha demorado hasta seis meses en reconocer la recuperación del estatus sanitario tras eventos similares. Si Argentina logra mantener su estatus sanitario, podría iniciar mayo con el respaldo técnico necesario para normalizar su posicionamiento en el mercado avícola global, lo que sería un alivio para la industria.
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