En marzo de 2026, Argentina registró un superávit comercial de u$s2.523 millones, marcando la tercera cifra más alta desde que Javier Milei asumió la presidencia. Este aumento se debe principalmente a un notable incremento en las exportaciones, que crecieron casi un 20% en comparación con el mes anterior, alcanzando un total de u$s8.645 millones. Este es el mayor salto mensual desde enero de 2021, cuando la economía aún lidiaba con las secuelas de la pandemia de Covid-19.

Las exportaciones en marzo también mostraron un crecimiento interanual del 30,1%, lo que representa un aumento de u$s2.002 millones respecto al mismo mes del año anterior. Este crecimiento fue impulsado principalmente por el maíz, aunque otros productos como el girasol, las carnes, el litio, los mariscos y los vehículos para el transporte de mercancías también contribuyeron significativamente. Este contexto sugiere una recuperación en la demanda externa, lo que podría ser un indicativo positivo para la economía argentina en el corto plazo.

Por otro lado, las importaciones se mantuvieron prácticamente estancadas, totalizando u$s6.122 millones, lo que representa un incremento mensual de solo 0,4% y un aumento interanual del 1,7%. Este estancamiento en las importaciones se ha atribuido a la reducción en las cantidades adquiridas, lo que ha llevado a los economistas a debatir si esta tendencia se debe a un sobre stockeo previo a las elecciones legislativas o a una desaceleración en la actividad económica, especialmente en el sector industrial. Según Abeceb, la actividad económica ha sido menos dinámica de lo esperado, lo que se refleja en cifras negativas en el sector industrial durante marzo.

Desde la Secretaría de Energía, se destacó que el superávit energético alcanzó un récord histórico, tanto en marzo como en el primer trimestre del año. Las exportaciones en este rubro crecieron un 1,9% en comparación con el año anterior, alcanzando u$s2.405 millones, mientras que las importaciones se redujeron drásticamente en un 35,7%. Este fenómeno podría estar relacionado con la creciente demanda de energía en el contexto de la guerra en Medio Oriente, que ha elevado los precios del petróleo y, por ende, la competitividad de las exportaciones energéticas argentinas.

De cara al futuro, las proyecciones de ACM indican que las exportaciones argentinas podrían superar los u$s90.000 millones en 2026, impulsadas principalmente por el sector agroindustrial y un creciente aporte del sector energético. En cuanto a las importaciones, se espera que aumenten a un ritmo más moderado que en 2025, cerrando el año en torno a los u$s80.000 millones. Sin embargo, será crucial observar cómo se distribuyen estas importaciones entre bienes de capital e insumos, ya que esto determinará la sostenibilidad del superávit proyectado. En este sentido, el comportamiento de la economía local y la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional serán factores determinantes.

En resumen, el superávit comercial de marzo representa una señal positiva para la economía argentina, aunque la dinámica de las importaciones y la actividad industrial deben ser monitoreadas de cerca para entender su impacto en el futuro económico del país.