El gobierno de Javier Milei ha decidido modificar su agenda legislativa, suspendiendo la sesión prevista para la aprobación de la Ley Hojarasca y la discusión sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. Esta pausa se produce a pocos días de la esperada visita de Manuel Adorni a la Cámara de Diputados, programada para el 29 de abril, donde enfrentará preguntas de la oposición sobre su patrimonio y sus viajes. La decisión de no avanzar con la Ley Hojarasca, que busca derogar cerca de 70 leyes y decretos considerados obsoletos, refleja una estrategia del oficialismo para evitar un desgaste político adicional en un momento crítico.

La Ley Hojarasca había sido vista como una oportunidad para que La Libertad Avanza (LLA) lograra un triunfo parlamentario antes de la interpelación de Adorni. Sin embargo, la falta de consenso y el impacto del escándalo que rodea al jefe de Gabinete han llevado al oficialismo a optar por un compás de espera. Fuentes parlamentarias indican que LLA está teniendo dificultades para reunir apoyos, lo que podría complicar su capacidad para avanzar con otras iniciativas legislativas.

En el Senado, la situación es similar, ya que no se han convocado comisiones para discutir el proyecto sobre la propiedad privada, que incluye reformas significativas en temas como desalojos y expropiaciones. La jefa del bloque de senadores, Patricia Bullrich, había manifestado su intención de avanzar con el dictamen esta semana, pero el clima actual sugiere que las negociaciones están estancadas. La presión de la oposición y la necesidad de modificaciones en el proyecto han llevado a un estancamiento en la agenda legislativa.

La pausa en la agenda legislativa también se ve influenciada por la reciente presentación de nuevos proyectos por parte de la Casa Rosada, que incluyen una nueva Ley de Discapacidad y una Ley de Salud Mental. Estas iniciativas, aunque importantes, son vistas como temas de alta complejidad y sensibilidad social, lo que podría generar tensiones adicionales con los aliados del oficialismo. La falta de avances en estos temas podría afectar la percepción pública del gobierno y su capacidad para mantener el apoyo necesario en el Congreso.

A medida que se acerca la fecha de la interpelación de Adorni, se espera que la tensión aumente. El jefe de Gabinete tiene la obligación constitucional de presentar su informe de gestión, pero existe la posibilidad de que opte por no asistir personalmente, lo que podría ser interpretado como una falta de transparencia. La estrategia del oficialismo parece centrarse en manejar la narrativa en torno a la visita de Adorni, mientras que la oposición está lista para aprovechar cualquier debilidad en su presentación. Las próximas semanas serán cruciales para el gobierno de Milei, ya que la situación en el Congreso podría influir en su capacidad para implementar su agenda económica y política.