En la antesala de la segunda vuelta electoral en Perú, el debate económico se intensifica, con propuestas divergentes que podrían definir el rumbo del país. Fuerza Popular, Juntos por el Perú y Renovación Popular presentan visiones contrastantes sobre la economía, lo que genera incertidumbre en un contexto donde la estabilidad es crucial. La propuesta de Fuerza Popular se centra en mantener la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR) y la continuidad de su liderazgo actual. Sin embargo, su plan de aumentar el gasto público en un 13,5% anualmente plantea interrogantes sobre la viabilidad de sus compromisos fiscales. Este aumento podría generar tensiones con las reglas fiscales que la misma propuesta busca consolidar, lo que podría afectar la confianza de los inversores en el corto plazo.

Por otro lado, Juntos por el Perú propone un cambio radical en la política económica, sugiriendo la modificación de la conducción del BCR y el uso de reservas internacionales para financiar el gasto social. Esta propuesta, que incluye una reforma tributaria progresiva y un aumento de la presión fiscal al 25% del PBI, podría desincentivar la inversión privada y generar una fuga de capitales, similar a lo ocurrido durante el gobierno de Pedro Castillo, que vio una salida de capitales del 7% del PBI en 2021. La falta de un plan claro para la transición fiscal genera preocupación entre los analistas, quienes advierten que un aumento abrupto de impuestos podría frenar el crecimiento económico.

Renovación Popular, aunque se compromete a la estabilidad macroeconómica, presenta inconsistencias en sus propuestas fiscales, como la reducción del tamaño del Estado y la disminución del IGV sin medidas compensatorias claras. Esto podría resultar en un aumento del gasto público del 25,7%, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de su plan. En un contexto donde la economía peruana ha mostrado fundamentos sólidos, estas propuestas podrían alterar el equilibrio actual y generar incertidumbre en el mercado.

Las implicancias para los inversores son significativas. La propuesta de Juntos por el Perú de nacionalizar sectores estratégicos y la postura permisiva hacia la minería informal podrían desincentivar la inversión extranjera, lo que afectaría el flujo de capitales hacia el país. En contraste, Fuerza Popular y Renovación Popular, aunque con matices, ofrecen un marco más favorable para la inversión, lo que podría resultar en una mayor estabilidad en los mercados financieros. La atención de los inversores se centrará en cómo estas propuestas se traducen en políticas concretas y en la capacidad de los candidatos para implementar sus planes sin generar inestabilidad.

A medida que se acerca la segunda vuelta, es crucial monitorear las encuestas y la reacción del mercado a las propuestas de los candidatos. La fecha de la elección, programada para el 30 de abril, será un hito clave que determinará el rumbo de la política económica en Perú. Los inversores deberán estar atentos a los posibles cambios en la legislación fiscal y monetaria que puedan surgir tras la elección, así como a las reacciones del mercado ante cualquier anuncio significativo relacionado con la economía.