Las exportaciones de maíz en Argentina han experimentado un crecimiento notable, alcanzando entre US$2500 y US$2600 millones en solo dos meses, gracias a un récord de 12,3 millones de toneladas declaradas entre marzo y abril. Este volumen supera ampliamente los casi 7 millones de toneladas del mismo período del año anterior, lo que refleja un dinamismo excepcional en el sector agrícola argentino. Javier Preciado Patiño, analista de mercados, destacó que estos registros son "realmente infernales", subrayando la magnitud del aumento en las ventas externas del cereal.

El contexto de esta explosión en las exportaciones se enmarca en una cosecha que se perfila como la mayor de la historia, con proyecciones que indican un saldo exportable de al menos 40 millones de toneladas. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha revisado al alza sus estimaciones, proyectando exportaciones récord de 43 millones de toneladas para esta campaña, lo que representa un incremento de dos millones respecto a las cifras anteriores. Este crecimiento se debe a la competitividad del maíz argentino en mercados internacionales, especialmente en el sudeste asiático, el norte de África y Medio Oriente, donde se están aprovechando las oportunidades de venta en momentos de menor oferta en el hemisferio norte.

El ritmo de comercialización ha sido notable, con un promedio de 200.000 toneladas diarias en abril, lo que se traduce en cerca de 1,1 millón de toneladas negociadas en los primeros siete días hábiles del mes. Este volumen de ventas se ve respaldado por el hecho de que los exportadores ya han adquirido cerca de 21 millones de toneladas, de las cuales aproximadamente 14 millones tienen precio fijado. Este nivel de compras es fundamental para cumplir con los compromisos de exportación, lo que a su vez impulsa el registro de ventas.

Sin embargo, se anticipa que el ritmo de comercialización podría experimentar cambios en las próximas semanas. Con la cosecha de soja en marcha, es común que muchos productores prioricen la venta de esta oleaginosa, dejando el maíz en los lotes para que pierda humedad de manera natural, lo que reduce costos. Este fenómeno podría llevar a una desaceleración temporal en las ventas de maíz, aunque se espera que con la llegada del maíz tardío, se produzca un nuevo impulso en las transacciones.

En contraste, el ritmo de comercialización de soja es más moderado, con una cosecha estimada entre 49 y 50 millones de toneladas y solo un 22% de la producción vendida hasta ahora, ligeramente por encima del 19% del año anterior. Esta diferencia en el ritmo de ventas entre maíz y soja indica que el maíz se está posicionando como uno de los principales generadores de divisas en el inicio de la campaña agrícola. Con proyecciones que sugieren que el agro podría aportar alrededor de US$35.375 millones en 2026, impulsado por mayores volúmenes de producción y exportación, el maíz se consolida como un pilar fundamental para la economía argentina en el corto y mediano plazo.