Los Estados Unidos han renovado una autorización que permite a los países comprar petróleo y derivados rusos en el mar, a pesar de las sanciones impuestas a Moscú. Esta decisión, publicada por el Departamento del Tesoro el 17 de abril, es válida para cargas embarcadas hasta el 16 de mayo. La medida sustituye a una autorización anterior que había expirado el 11 de abril y excluye transacciones que involucren a Irán, Cuba y Corea del Norte. Esta flexibilización busca contener la creciente presión sobre los precios globales de energía, exacerbada por la guerra en el Medio Oriente.

La renovación de esta autorización podría complicar los esfuerzos del Occidente para reducir las fuentes de ingresos de Rusia en su conflicto con Ucrania. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha expresado que este no es el momento adecuado para aliviar las sanciones contra Moscú. Por otro lado, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, había indicado previamente que no se tenía la intención de renovar esta autorización ni la relacionada con el petróleo iraní, que vence el 19 de abril. Esta última permitió que alrededor de 140 millones de barriles llegaran al mercado global, ayudando a aliviar la presión sobre la oferta durante el conflicto.

El impacto de estas decisiones es significativo, ya que el conflicto en Ucrania ha causado daños duraderos en los mercados de energía globales. La flexibilización de las sanciones podría ser vista como una medida temporal, pero también podría generar tensiones con aliados que apoyan un enfoque más estricto hacia Rusia. Brett Erickson, especialista en sanciones, sugiere que la decisión de EE.UU. podría no ser la última, dado que los instrumentos disponibles para estabilizar el mercado están cerca de su límite. Esto indica que los precios del petróleo podrían seguir siendo volátiles en el corto plazo.

A pesar del alivio temporal en la oferta de petróleo ruso, los precios continúan bajo presión. Un factor clave es el cierre parcial del Estrecho de Ormuz por Irán, que antes de la guerra representaba aproximadamente el 20% del petróleo y gas transportados a nivel mundial. Este cierre ha contribuido a la incertidumbre en el mercado y a la presión sobre los precios, lo que podría tener repercusiones en los costos de energía en Argentina y en la región.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación en el Medio Oriente y a las decisiones que tomen los Estados Unidos respecto a las sanciones. La próxima fecha clave es el 19 de abril, cuando vence la autorización relacionada con el petróleo iraní. Además, el comportamiento de los precios del petróleo en las próximas semanas será crucial para evaluar el impacto en los mercados energéticos y en la economía global, incluida la argentina, que es sensible a las fluctuaciones en los precios de las materias primas.