- Los CEOs de Riachuelo y Renner piden cambiar el término 'taxa das blusinhas' por 'incentivo chino'.
- La carga tributaria para las empresas brasileñas puede alcanzar hasta el 90%, en comparación con tasas mucho más bajas para productos importados.
- La ley vigente establece una alícuota de 20% para compras internacionales de hasta US$ 50 y de 60% para valores entre US$ 50 y US$ 3,000.
- Un estudio revela que el 62% de los brasileños considera que la 'taxa das blusinhas' es un error del gobierno.
- El Ministerio de Hacienda defiende la tasa como una medida para cumplir con las metas fiscales, a pesar de la presión pública en contra.
Las grandes cadenas de moda en Brasil han expresado su descontento con la conocida 'taxa das blusinhas', considerándola un término demasiado amable para un problema que afecta gravemente a la industria nacional. Los directores ejecutivos de Riachuelo y Renner, dos de las principales empresas del sector, han solicitado un cambio en la nomenclatura, sugiriendo que el término más adecuado sería 'incentivo chino', dado que consideran que esta política está perjudicando la economía local al favorecer a productos importados a expensas de la producción nacional.
André Farber, CEO de Riachuelo, enfatizó que esta situación está llevando a un debilitamiento de la industria brasileña, argumentando que "estás estimulando el crecimiento en otros países en detrimento del tuyo". Fabio Faccio, CEO de Renner, se unió a esta crítica, señalando que la carga tributaria que enfrentan las empresas locales es desproporcionada en comparación con la que se aplica a los productos importados, lo que crea una asimetría que perjudica la competitividad de la industria nacional. Actualmente, las empresas brasileñas enfrentan una carga impositiva que puede llegar al 90%, mientras que los productos comprados a través de ecommerce internacional disfrutan de tasas significativamente más bajas.
El debate sobre esta cuestión se intensificó tras las declaraciones del presidente Lula, quien sugirió que el umbral de R$ 50 para la tributación es demasiado bajo y que debería revisarse. La ley vigente, que se implementó en agosto de 2024, establece una alícuota de 20% sobre compras internacionales de hasta US$ 50 y de 60% para valores entre US$ 50 y US$ 3,000. Sumando el ICMS, que varía entre el 17% y el 20%, la carga tributaria total puede alcanzar entre el 40% y el 50% del valor del producto, lo que, según los ejecutivos, es aún menos de la mitad de lo que paga la industria local.
Los ejecutivos de Riachuelo y Renner argumentan que si todos los actores del mercado pagaran un impuesto equitativo, los precios de los productos fabricados en Brasil serían mucho más competitivos. Faccio destacó que "los productos [hechos en Brasil] serían en general mucho más baratos si todos pagaran 45%". Esta situación ha llevado a un llamado a la justicia fiscal, donde los líderes de la industria piden que se eliminen las ventajas fiscales para las empresas extranjeras que exportan a Brasil, ya que esto no solo afecta a las empresas locales, sino que también pone en riesgo miles de empleos.
El Ministerio de Hacienda, por su parte, se ha mostrado reacio a revertir esta política, argumentando que la tasa contribuye a cumplir con las metas fiscales del gobierno y corrige distorsiones en el mercado. Sin embargo, un estudio reciente indica que el 62% de los brasileños considera que esta tasa es un error, lo que sugiere que la presión pública podría influir en futuras decisiones políticas. En este contexto, es crucial que los inversores y empresarios sigan de cerca la evolución de este debate, ya que cualquier cambio en la política fiscal podría tener un impacto significativo en el mercado local y en la competitividad de las empresas brasileñas frente a sus pares internacionales.
A medida que se acercan las elecciones y la presión pública aumenta, los líderes de la industria están demandando medidas que favorezcan la producción local. La situación actual plantea un desafío para el gobierno, que debe equilibrar la necesidad de recaudar impuestos con el apoyo a la industria nacional. La discusión sobre la 'taxa das blusinhas' no solo es un tema fiscal, sino que también refleja la lucha por la supervivencia de la industria brasileña en un mercado global cada vez más competitivo.
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