El panorama laboral en Argentina ha mostrado señales preocupantes en los últimos años, especialmente en el contexto de la gestión del presidente Javier Milei. A pesar de los logros en la reducción de la inflación y el crecimiento del PBI, el empleo formal ha sufrido un retroceso significativo. Desde noviembre de 2023 hasta diciembre de 2025, se han perdido 200.000 empleos asalariados registrados en el sector privado, lo que refleja una caída en la tasa de empleo formal, mientras que el cuentapropismo informal ha crecido, lo que indica una precarización del trabajo.

La situación del empleo es crítica, ya que el salario real formal promedio se ha mantenido estancado en niveles similares a los de noviembre de 2023, sin poder recuperar lo perdido durante la crisis inflacionaria. A pesar de que el PBI ha aumentado más del 6% en los dos años de gestión, la creación de empleo no ha seguido el mismo ritmo. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas económicas implementadas y su impacto en el mercado laboral.

Al analizar la evolución del empleo por sectores, se observa que los sectores dinámicos como el agro y la pesca han crecido tanto en PBI como en empleo, mientras que otros sectores como la industria y la construcción han caído drásticamente. La falta de obra pública ha sido un factor determinante en la caída del empleo en la construcción, que representa un tercio de la pérdida total de empleos formales. Además, sectores como la actividad financiera y la minería han mostrado crecimiento en términos de producción, pero han destruido empleo, lo que indica una reconversión en curso que no necesariamente beneficia a los trabajadores.

Las implicancias para los inversores son claras: la falta de empleo formal y la precarización del trabajo pueden afectar el consumo y, por ende, el crecimiento económico a largo plazo. La necesidad de políticas que fomenten la creación de empleo y la inversión en infraestructura es urgente. Sin un cambio en el enfoque hacia la generación de empleo formal, la recuperación económica podría verse comprometida, afectando la confianza de los inversores y la estabilidad del mercado.

De cara al futuro, será crucial observar cómo el gobierno aborda la reconversión de sectores y la mejora de las condiciones laborales. La implementación de políticas que faciliten el acceso al crédito, la reducción de impuestos distorsivos y la mejora de la infraestructura serán determinantes para revertir la tendencia negativa en el empleo. Los próximos meses serán clave para evaluar si las medidas adoptadas logran generar un entorno más favorable para la creación de empleo y la recuperación económica en general.