- El dólar a la vista cerró en R$ 4,9833, la primera vez que está por debajo de R$ 5 en más de dos años.
- La moneda brasileña ha caído aproximadamente un 5% frente al dólar desde finales de marzo de 2026.
- La mejora en la percepción de riesgo global se debe a la reanudación del tráfico en el Estrecho de Ormuz y posibles acuerdos en el Medio Oriente.
- El real brasileño ha seguido la tendencia de otras monedas emergentes, como el peso mexicano y colombiano, en el mismo período.
- Los inversores deben monitorear la reunión entre Irán y Estados Unidos programada para el 20 de abril, que podría influir en el mercado.
- La caída del dólar puede ofrecer oportunidades para diversificar inversiones hacia activos brasileños, especialmente en sectores como agro y energía.
El dólar a la vista cerró el viernes 17 de abril de 2026 en R$ 4,9833, lo que representa una baja de 0,19% en el día y una caída acumulada de 0,56% durante la semana. Este es un hito significativo, ya que la moneda estadounidense no había operado por debajo de los R$ 5 desde hace más de dos años. La última vez que el dólar alcanzó este nivel fue el 27 de marzo de 2024, lo que indica un cambio notable en la tendencia del tipo de cambio en Brasil.
La reciente caída del dólar se ha visto impulsada por una mejora en la percepción del riesgo global, en particular relacionada con las tensiones en el Medio Oriente. La reanudación del tráfico en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo, ha contribuido a un ambiente más favorable para los activos de riesgo. La expectativa de un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos también ha alentado a los inversores, quienes han mostrado un mayor apetito por activos emergentes, incluyendo el real brasileño.
Desde finales de marzo, el dólar ha caído aproximadamente un 5% frente al real, y este movimiento ha sido observado en otras monedas de la región, como el peso mexicano y el peso colombiano. William Castro Alves, estratega jefe de Avenue, señala que este cambio no se debe a un solo factor interno en Brasil, sino que es parte de un redireccionamiento global de flujos de capital hacia mercados emergentes, donde las valoraciones son más atractivas y las tasas de interés son más elevadas.
Para los inversores argentinos, la caída del dólar en Brasil puede tener implicancias importantes. Un real más fuerte puede influir en el comercio y en las inversiones entre ambos países, especialmente en sectores como el agro y la energía. Además, la mejora en el entorno global podría ofrecer oportunidades para diversificar carteras hacia activos brasileños, que se están beneficiando de un flujo de capital más fuerte. Sin embargo, es crucial monitorear la evolución de las negociaciones en el Medio Oriente, ya que cualquier cambio en la situación geopolítica podría afectar la estabilidad del real y, por ende, la relación comercial entre Argentina y Brasil.
De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a varios eventos clave. La próxima reunión entre delegaciones de Irán y Estados Unidos en Pakistán, programada para el lunes 20 de abril, podría ser un catalizador para más cambios en el mercado. Además, la continuación del cese al fuego en la región y su impacto en el flujo comercial serán factores a seguir de cerca. La tendencia del dólar y la respuesta de los mercados emergentes a estos desarrollos geopolíticos serán determinantes en la dirección futura del real brasileño y su relación con el peso argentino.
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