La celebración del Mundial 2026 en México no solo representa una oportunidad para el país en términos de turismo y economía, sino que también plantea un desafío significativo en la lucha contra la piratería. Según un informe del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (Cidac) y la American Chamber (AmCham), la piratería genera pérdidas anuales de 63,262 millones de pesos y afecta a aproximadamente 70,000 empleos formales. Este fenómeno abarca desde la venta de camisetas hasta las transmisiones de los partidos, lo que pone en riesgo no solo a las marcas oficiales, sino también a la economía formal del país.

Las autoridades han intensificado sus esfuerzos para combatir este problema. En un operativo reciente en Tepito, conocido por ser uno de los tianguis más grandes de América Latina, se decomisaron más de 80,000 piezas de mercancía apócrifa que incluían marcas reconocidas como FIFA, Adidas y Nike. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la piratería sigue siendo un problema persistente. Ricardo Contreras, un comerciante local, señala que aunque los operativos afectan las ventas, no eliminan la mercancía, ya que existen talleres clandestinos que continúan produciendo productos falsificados.

La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) ha identificado que las industrias más afectadas son la textil y la deportiva, donde los productos piratas se venden a precios entre un 50% y un 70% más bajos que los originales. Para contrarrestar esto, algunas marcas han comenzado a ofrecer productos legales a precios accesibles, aunque sin las referencias oficiales, lo que les permite competir en un mercado saturado de productos ilegales. Esta estrategia busca atraer a consumidores que, de otro modo, optarían por las versiones piratas.

El impacto de la piratería va más allá de las pérdidas económicas directas. Especialistas en propiedad intelectual advierten que este fenómeno está vinculado a actividades más graves como el financiamiento del crimen organizado y la evasión fiscal. La Copa Mundial de 2026, que se espera atraiga a más de cinco millones de visitantes y genere hasta 3,000 millones de dólares en ingresos, podría verse significativamente afectada si no se implementan medidas efectivas para combatir la piratería. La FIFA ha tomado medidas proactivas, registrando 344 marcas relacionadas con el evento para proteger sus activos y evitar la producción no autorizada.

En el marco jurídico mexicano, la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial (LFPPI) otorga al Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) la facultad de realizar inspecciones y decomisos, así como imponer multas que pueden alcanzar los 29 millones de pesos. Sin embargo, el proceso para formalizar un negocio en México es complicado y costoso, lo que fomenta la informalidad y, por ende, la piratería. Abrir un negocio en el país requiere, en promedio, ocho trámites y un costo de acceso de aproximadamente 28,000 pesos, lo que representa una barrera significativa para muchos emprendedores.

A medida que se acerca el Mundial, es crucial que las autoridades y las marcas trabajen conjuntamente para formalizar el comercio y reducir la piratería. Esto no solo beneficiará a la economía formal, sino que también protegerá a los consumidores de productos de baja calidad. La situación actual plantea un reto importante para el gobierno mexicano, que debe encontrar un equilibrio entre fomentar la economía y proteger los derechos de propiedad intelectual. Los próximos meses serán decisivos para ver cómo se desarrollan estas dinámicas en el contexto del evento mundialista que se avecina.