El mercado de vehículos eléctricos en México ha mostrado un crecimiento notable en el primer trimestre de 2026. Según la Electro Movilidad Asociación (EMA), la red de cargadores públicos alcanzó un total de 4,378 puntos de conexión, lo que representa un aumento del 24.6% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento en la infraestructura de carga es un indicador clave del avance en la adopción de vehículos eléctricos en el país.

En paralelo, la infraestructura privada también ha experimentado un crecimiento significativo, totalizando 55,224 posiciones de carga, lo que equivale a un incremento interanual del 25.7%. Este aumento en la capacidad de carga es esencial para facilitar la transición hacia una movilidad más sostenible, especialmente en un país donde la venta de vehículos eléctricos ha visto un aumento del 54.7%, alcanzando 6,691 unidades en el mismo periodo. Sin embargo, al incluir marcas chinas que no reportan ante el Inegi, como BYD, el total de vehículos eléctricos vendidos asciende a 10,340 unidades.

El crecimiento en el mercado de vehículos eléctricos en México se debe a dos factores principales. Primero, el uso de flotillas de vehículos eléctricos para actividades como el reparto y las entregas de última milla ha demostrado ser una opción más eficiente en términos de costos operativos. Las empresas de logística que utilizan estos vehículos pueden ahorrar hasta un 40% en costos operativos, dado que los gastos en combustible tradicional pueden representar hasta el 30% de los costos totales. Este ahorro se ve potenciado por las tarifas eléctricas más bajas durante la madrugada, donde el costo por kilowatt-hora es de 0.38 pesos, en comparación con 0.76 pesos durante el día.

El segundo factor que impulsa la adopción de vehículos eléctricos es su uso en plataformas digitales, donde los conductores ven en estos vehículos una oportunidad de autoempleo. En el primer trimestre de 2026, se otorgaron 2,218 créditos para la adquisición de vehículos eléctricos destinados al servicio de transporte bajo demanda, lo que generó 5.8 millones de traslados. Este modelo de negocio no solo beneficia a los conductores, sino que también contribuye a la expansión del mercado de vehículos eléctricos en el país, a pesar de la falta de subsidios o incentivos gubernamentales que se observan en otras regiones, como Europa.

A medida que el mercado de vehículos eléctricos continúa creciendo, es importante considerar las implicancias para los inversores y el sector automotriz en general. La creciente infraestructura de carga y el aumento en la venta de vehículos eléctricos indican una tendencia hacia la electrificación del transporte en México. Esto podría atraer inversiones en el sector, especialmente en empresas que se centran en la producción y distribución de vehículos eléctricos y sus componentes. Además, la falta de incentivos gubernamentales podría cambiar en el futuro, a medida que el país busque reducir sus emisiones de carbono y cumplir con compromisos ambientales internacionales.

De cara al futuro, es fundamental monitorear el desarrollo de políticas públicas que puedan fomentar aún más la adopción de vehículos eléctricos en México. La implementación de incentivos fiscales o subsidios podría acelerar este proceso y atraer a más consumidores hacia el mercado de vehículos eléctricos. Asimismo, el crecimiento de la infraestructura de carga será crucial para garantizar que la demanda de vehículos eléctricos pueda ser satisfecha de manera eficiente y efectiva, lo que a su vez podría tener un impacto positivo en el mercado automotriz de la región, incluyendo a países vecinos como Argentina que están observando de cerca estas tendencias.