- El dólar mayorista se posiciona en $1.358, acumulando una baja del 6,8% en 2026.
- El dólar MEP y CCL también han caído, situándose en $1.403 y $1.450, respectivamente.
- El BCRA ha acumulado más de $5.500 millones en compras de divisas en 2026, con 65 jornadas consecutivas de saldo comprador.
- La base monetaria crece por debajo de la inflación, contribuyendo a una contracción real de los pesos en circulación.
- Se espera un desembolso de 1.000 millones de dólares del FMI, lo que podría anclar el tipo de cambio en el corto plazo.
En lo que va del año, el dólar mayorista en Argentina ha experimentado una caída del 6,8%, situándose actualmente en $1.358. Este descenso es notable, ya que en términos reales, la cotización se encuentra en su nivel más bajo desde mayo/junio de 2025. La tendencia bajista del dólar oficial ha generado un debate en el mercado sobre cuál podría ser el piso de esta moneda, especialmente ante el temor de un nuevo período de atraso cambiario que podría afectar la economía nacional.
El comportamiento del dólar MEP también ha sido significativo, retrocediendo un 5,2% hasta los $1.403, mientras que el dólar CCL ha disminuido un 4,9% hasta los $1.450. Esto ha llevado a que la brecha entre el dólar oficial y los tipos de cambio alternativos oscile entre el 1,7% y el 5,3%. Este fenómeno es inusual en la historia reciente de Argentina, donde el dólar tiende a aumentar en períodos de incertidumbre económica. Sin embargo, la actual situación refleja una oferta de divisas superior a la demanda, lo que ha contribuido a la caída del tipo de cambio.
Los analistas de Mills Capital han identificado varios factores que están impulsando esta tendencia a la baja. En primer lugar, la estacionalidad juega un papel crucial, ya que Argentina está entrando en el trimestre de liquidación de la cosecha gruesa, lo que incrementa la oferta de divisas en el mercado. En las últimas jornadas, los volúmenes operados en contado superaron los 550 millones de dólares, lo que ha permitido al Banco Central (BCRA) acumular más de 5.500 millones de dólares en compras en lo que va del año, manteniendo un saldo comprador durante 65 jornadas consecutivas.
Además, la política monetaria del país se ha mantenido con un sesgo contractivo, alineándose con las recientes señales del Gobierno que buscan sostener una fuerte absorción de pesos. Esto se traduce en una reducción de la liquidez disponible en el mercado, lo que limita la presión sobre la demanda de dólares. La base monetaria está creciendo por debajo de la inflación, lo que implica una contracción real de los pesos en circulación, contribuyendo a anclar las expectativas cambiarias en el corto plazo.
Por último, la confianza externa también ha influido en la estabilidad del tipo de cambio. Recientemente, el secretario del Tesoro de EE.UU. respaldó públicamente el programa argentino, coincidiendo con la publicación de un dato de inflación del 3,4%. Además, se espera que la segunda revisión del FMI, que podría incluir un desembolso de 1.000 millones de dólares, brinde un soporte adicional al tipo de cambio. Sin embargo, los especialistas advierten que la tendencia bajista podría no ser sostenible a largo plazo, y que los inversores deben estar atentos a posibles cambios en el horizonte económico.
En conclusión, aunque la tendencia actual sugiere una estabilidad en el corto plazo, los inversores deben considerar la evolución de factores como la política monetaria, la oferta de divisas y la confianza externa. La proyección del dólar MEP indica que aún podría haber espacio para una baja, con niveles proyectados en la zona de $1.380 a $1.350, mientras que cualquier rebote debería ser considerado menor, con resistencia en los $1.430 a $1.465. La situación sigue siendo dinámica, y los próximos meses serán cruciales para determinar el rumbo del tipo de cambio en Argentina.
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